El diario de Chemazdamundi.

27 abril 2010

La escuela de Austria contrastada (II): Pseudociencia en Economía. Presentación. Esquema de trabajo de una crítica a la escuela de Austria. Los orígenes de la escuela de Austria.

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Vuelta al índice de la serie de artículos “La escuela austríaca contrastada”.

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0. Notas introductorias para que el que entre de primeras, se haga una idea.

Bueno, pues tras haber estado varios días ausente de mi casa y alejado de internet, voy a continuar con la crítica y análisis de la escuela económica de Austria o “escuela austríaca”, en vista de que cada vez más personas escriben en los comentarios “adelantándose” a las cosillas que iba a escribir sobre ésta, y porque es de lo que más me pedís que hable en mi calidad de economista. Y a todos los impacientes hijos de perra que me exigen en comentarios anónimos que les conteste (porque son tan tontos que no se han leído en las advertencias del menú lateral que los anónimos quedan filtrados por defecto) y se extrañan de por qué no les contesto en cuatro días (si fueran inteligentes podrían haber notado que no he escrito nada en varios días), diciendo que es porque “Chema es un cobarde y no se atreve a contestarme porque mi comentario es irrefutable y le he ganado ja, ja, ja”… se van a esperar un ratito más a que publique este artículo que estoy escribiendo. Después os apalizo. Advertencia: voy a ser muy, muy, pero que muy salvaje en esas contestaciones, así que niños: no os las leáis sin tener a un adulto con vosotros presente y un diccionario cerca.

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1) ESTO que estáis leyendo, es decir, este artículo, es un esquema de trabajo y en él doy un resumen, una visión general sobre la escuela de Austria en un lenguaje más sencillo y divertido que el típico que utilizaría en mi universidad para que me entienda cualquiera que no tenga mucha idea de Economía… y así evitar lo que me ha sucedido en numerosas ocasiones: como yo me ponga a hablar de primeras de derivadas, modelización, ecuaciones y estadística, todo el que entre aquí va a salir huyendo porque si hay algo cierto es que la mayoría de la gente le tiene pánico a las Matemáticas.

Así pues, este artículo es el segundo de una serie (ya van cinco) dedicada a analizar y exponer el fraude que supone la escuela austríaca de Economía.

Al que quiera saltárteselo y empezar por algo más avanzado, le recuerdo que tiene a su disposición varios artículos más en mi serie la escuela austríaca contrastada (en continua actualización, no está finalizada), donde hago críticas mucho más técnicas y empleo un lenguaje que, si bien es accesible, emplea numerosos conceptos matemáticos (y de otros ámbitos, como la Lógica y la Psicología, en el caso del quinto) más o menos complejos. Mi consejo personal es que os leáis los artículos, todos ellos, por orden (que para eso están así escritos):

Falacias económicas (III): la importancia del lenguaje matemático en la formulación científica económica. La paradoja de Aquiles y la tortuga, y La escuela de Austria contrastada: pseudociencia en Economía (III): La falsedad de la teoría del ciclo económico (o de crédito) de la escuela de Austria. Por qué la escuela de Austria no utiliza Matemáticas.

La escuela de Austria contrastada: pseudociencia en Economía (IV). La utilidad marginal en la obra de Carl Menger. De dónde proceden el desprecio al método científico y la metodología de la escuela austríaca.

La escuela de Austria contrastada: pseudociencia… ¡en Psicología! (V) ¿Es cierto el “meme internetero” que dice que Friedrich Hayek descubrió la Psicología cognitiva y/o el conexionismo? ¿Es cierta la alabanza del psicólogo Steven Pinker hacia Hayek? Los peligros de la “falacia de autoridad”.

Análisis de las ventajas y desventajas de un sistema de reserva bancaria de 100% (full reserve banking). La escuela de Austria contrastada: pseudociencia en Economía (VI). Qué interesen tienen los austríacos para proponer un sistema de full reserve banking.

Son (como todos mis artículos), muy largos y muy densos, aunque intento emplear un estilo llano para que me pueda entender la gente “de la calle” ya que, a fin de cuentas, son artículos de divulgación. Leéoslos en varios días si hace falta. Avisados estáis.

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2) Aquí y ahora, voy a exponer una serie de líneas generales acerca de cómo vamos a ver la crítica a la escuela austríaca; qué temas vamos a tratar; cuáles autores vamos a estudiar, de qué va todo esto, etc.

Ya introduje a la escuela de Austria, mis motivos y el por qué me pongo a analizarla en este artículo introductorio(os convendría leerlo, ahí doy mis motivos), pero vamos a recapitular un poco. Sí, ya sé que parece que os trato como si fuérais niños pequeños, pero la experiencia me ha enseñado que es la mejor forma de dejar las cosas bien claras y comprensibles… hasta para el más tonto. Y creedme también cuando os digo que, después de bregar con los conspiranoicos, liberales y fanáticos religiosos se acaba por asumir que NUNCA se repiten suficientemente las cosas para que ellos las entiendan.

Así que, los demás, perdonad si me repito (mucho, lo sé, soy un cansino) en algunas cosas, pero lo hago con la intención de que os queden claras… Al menos, las más fundamentales.

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3) Os lo vuelvo a recordar y a hacer más visible, porque observo que la mayoría de vosotros entra aquí mediante un buscador como Google, directamente, y empezáis a leer el texto principal a lo loco, deprisa, y no sabéis ni leer una página web (ni navegar correctamente dentro de una página web). En el menú lateral (que ya deberías haber visto si sabéis leer en espiral en vez de mediante punto focal central) disponéis de información adicional:

las normas para poder comentar y que se os desfiltren los comentarios; no se desfiltrarán ni contestarán los comentarios de aquellos que NO las cumplan. A ver si os entra en la cabeza de una maldita vez.

quién soy yo y por qué hago todo esto;

el por qué de mi estilo literario, y normas para poder solicitar artículos (sí, atiendo solicitudes para redactar artículos y sí, empleo un estilo de escritura que se basa en informar tanto en lenguaje llano como culto a la vez que denuncio, a gritos si hace falta).

Lo cierto es que con tanto volumen de trabajo y solicitudes de artículos que me hacéis, he dejado algo “aparcada” la crítica a la escuela de Austria (o austríaca). Me pongo de inmediato a solucionar eso.

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4) La escuela de Austria es una escuela de pensamiento economicista

http://www.econlib.org/library/Enc/AustrianSchoolofEconomics.html

…una de las dos escuelas de pensamiento principal sobre la que se sustentan las ideas y postulados del neoliberalismo. O, más concretamente, del resurgir del liberalismo económico (de ahí, “neo-liberalismo”) de la segunda mitad del siglo XX (y principios del XXI).

http://www.thecornerhouse.org.uk/item.shtml?x=51960

Recordemos que a los partidarios del neoliberalismo, no les gusta que se les llame “neoliberales”, porque lo consideran peyorativo.

Que se jodan. El término ha quedado más que incrustado en la terminología académica y de uso común como para no utilizarlo… y con motivos de peso. De hecho, ya hablamos en este artículo sobre TODO lo relacionado con el neoliberalismo (evolución histórica, definiciones, políticas económicas concretas, percepciones dentro y fuera del mundo académico, etc.).

Por si caso alguien NO se quiere dar por aludido, aviso y especifico que cuando me refiera a “neoliberal” o “neoliberalismo” en mis artículos, me estoy refiriendo a todos los partidarios (contemporáneos) del liberalismo económico: ancaps (anarcocapitalistas), monetaristas, partidarios y fanáticos del libre mercado, fundamentalistas de la libre empresa, liberales minarquistas , etc., etc., etc. Vosotros sabéis quiénes sois. Y yo también. Así que vamos a dejarnos de tonterías, y vamos a llamar las cosas por su nombre… “neoliberales”. De hecho, el término “neoliberalismo”, nace en los escritos de Ludwig von Mises, una de las principales figuras de la escuela austríaca, el cual ya en 1922 y en 1927 hablaba de “neoliberalism” (en lengua inglesa) y “Neue Liberalismus” (en alemán), en su obra Liberalismus.

Bueno, lo dicho. Existen dos escuelas de pensamiento economicista que constituyen el corpus académico principal del neoliberalismo:

-La escuela de Chicago (de ésta ya hablaremos en mi serie de artículos “el neoliberalismo contrastado”).

-La escuela de Austria.

Aquí vamos a hablar de la última, que es la versión más radical del liberalismo económico.

¿Por qué?

Porque es absurda y esperpéntica, y muchos de sus postulados (la mayoría) son, directamente, falsos.

No erróneos, no… falsos. Porque aunque se han demostrado erróneos, sus partidarios se siguen empeñando en aplicarlos y, por tanto, ya no se les puede calificar “sólo” de erróneos.

Así de claro.

Y quiero denunciar ese hecho, y dároslo a conocer y entender de manera clara y fácil… porque hay mucha gente que no lo sabe y creen que los postulados de la escuela austríaca (y, por ende, de parte del neoliberalismo) son “serios” y/o científicos. Nada más lejos de la realidad.

Si habéis tenido a bien el seguir mis artículos en este blog o en el de mi mujer (muchas gracias), habréis notado que la temática principal de ambos es la de contrastar y desmontar absurdos (“el dinero es deuda”), falsas teorías de la conspiración (“conspiranoias”, como las del derribo de las torres en los atentados del 11-S), esperpentos y magufos (David Icke), fraudes (Jordan Maxwell, Acharya S, Lyndon LaRouche), manipulaciones (como las típicas del periodismo político), mentiras (las conexiones ultraderechistas del supuestamente “contestatario” pseudodocumental Zeitgeist: the Movie), sofismas (la teoría de la catástrofe malthusiana), falsas creencias (la religión, los poderes de los zahoríes) y tonterías en general.

Aquí y hoy, vamos a continuar con oooootra serie de artículos sobre la pseudociencia, la mentira, y el absurdo. En esta ocasión, centrándonos en una parte del (neo)liberalismo, muy conocida (a nivel académico) por su cualidad de “absurda” y de esperpento pseudocientífico: la escuela de Austria (o austríaca, de Viena o psicológica). [Nota: este artículo es muy, muy largo: insisto en que os lo leáis entero (como todo lo que escribo), pero que sepáis que disponéis de un resumen humorístico al final.]

Mucha gente, incluso los mismísimos detractores del neoliberalismo, creen o así lo tienen asimilado, que el neoliberalismo es una doctrina económica en exceso pragmática (o práctica), inflexible en su ánimo de obtener la máxima productividad y beneficio, obsesionada con la eficiencia organizativa, lógica hasta la frialdad, en extremo calculadora y propia de gente que no dudaría en echar a la calle a sus empleados o vendería a su abuela si con eso obtuviera el más mínimo beneficio.

Pues lo cierto es que algunas de esas ideas (en especial lo referente al pragmatismo y lo excesivamente lógica que parece ser) son absolutamente falsas, y forman parte de lo que Galbraith denominaba “conventional wisdom (sabiduría convencional) que hay que desmentir”. Porque no son ciertas.

Si algo caracteriza al neoliberalismo, especialmente a su variante más radical (la escuela de Austria)… es lo absurdas y falsas que son muchísimas de sus ideas base, y la ineficiencia de una gran, gran cantidad de postulados y propuestas que realiza (por no decir que la mayoría son auténticas gilipolleces). Pero eso no es del dominio o conocimiento público. Y por eso titulo esta serie de artículos como “pseudociencia (falsa ciencia) en Economía”.

Por decirlo más claramente, el neoliberalismo es una doctrina (o corriente de pensamiento economicista) muchísimo más “ideológica” que empírica o racionalista. Es decir, que muchísimas veces antepone sus ideas, creencias e intereses (los de los grupos que lo promueven: ricos, empresarios, grandes corporaciones, etc.) a la realidad.

En el caso de la variante más radical del neoliberalismo, esto es, la escuela austríaca, ese “anteponer las creencias, ideología e intereses a la realidad” llega a niveles absolutamente esperpénticos.

Y mucha gente no sabe eso. Obviamente, eso es conocidísimo a nivel académico, como ya dije en mi artículo introductorio, y está más que estudiado, debatido y analizado en el mundo de la Economía. Pero esa crítica y conclusión general académica no se ha trasladado muy eficientemente a nivel popular (siempre en castellano, se entiende). Por lo menos ésa es mi percepción y la del entorno que me rodea.

Mucho ojo, que cuando me refiero a “la conclusión general académica”, me estoy refiriendo a un hecho bastante desacostumbrado en el mundo de la Economía, y es la unanimidad de TODAS las demás corrientes y escuelas académicas, que coinciden en algo con respecto a la escuela austríaca: que se sale de madre, padre y muy señor mío. Hasta el punto… atentos, ¿eh?… que hasta la mayoría de los neoliberales (con Milton Friedman a la cabeza) se quedan blancos como la cal con las teorías, ideas, planteamientos y “propuestas” de los “austríacos”. Fijaos si tienen que ser radicales y estar al margen de la corriente principal (mainstream) de pensamiento. Y no es para menos. De verdad os juro por mi madre y mi mujer, que son lo que más quiero en la vida, que esta gente no es normal.

La escuela austríaca es el hazmerreír (la oveja negra) de la profesión de economista.

Es pseudociencia economicista. En realidad, más que “pseudociencia”, debería haber empleado el término “anti-ciencia”, ya que la escuela austríaca reniega del método científico… pero he preferido el término “pseudociencia” porque, si bien los autores principales de esta escuela no ocultan su odio y desprecio al método científico, me he encontrado con que muchos (la mayoría) de sus ignorantes defensores o seguidores en internet creen que su corriente es tan científica o más que las demás. Y eso es rotundamente falso.

Por establecer un símil que todos podáis entender, la escuela austríaca es al estudio de la Economía, lo que la homeopatía es al estudio de la Medicina.

Y ése es el ooootro de los motivos principales por los que quiero analizar y criticar la escuela de Austria: debido a sus planteamientos y falta de rigor científico, esta escuela constituye la base sobre la que se apoyan o en la que se inspiran muchos partidarios de las teorías de la conspiración.

Especialmente, de las teorías de la conspiración de índole “económica”, claro. Y supongo que ya sabréis todos que el desmantelamiento y apalizamiento de esas teorías de la conspiración sin pruebas o con pruebas falsas detrás (“conspiranoias”)… es otro de los temas principales de este blog.

Bueno, que me “enrollo”. Empecemos.

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1. Esquema de trabajo.

En en esos artículos de la serie la escuela austríaca contrastada vamos a seguir un esquema de trabajo conforme a una serie de líneas, que paso a detallar.

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1) Si bien la escuela de Austria es la versión radical del neoliberalismo… se subdivide (a grandes rasgos) en dos subcorrientes. Una, un poco más seria (un p-o-c-o nada más), centrada en torno a Friedrich Hayek, y otra que directamente no hay por dónde cogerla, que es la que se centra en torno a Ludwig von Mises y a Murray Rothbard.

Esos son los autores de la escuela de Austria que más vamos a estudiar, si bien haré las referencias oportunas, aludiendo a la “obra” de… “autores” como Menger, Schumpeter o von Böhm-Bawerk (di el nombre rápido sin atragantarte si puedes). Vamos a hablar de las dos subcorrientes, sus diferencias (muy pocas) y similitudes.

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2) Al principio de mi crítica, voy a intentar seguir un orden de análisis de la escuela austríaca basándome en el trabajo desarrollado por el economista Bryan Caplan.

http://economics.gmu.edu/people/details/bcaplan

http://econfaculty.gmu.edu/bcaplan/

¿Por qué este autor y no otro? Porque, aparte de que hace una crítica muy buena, muy actualizada y bastante detallada sobre la escuela de Austria, su imparcialidad está fuera de toda duda, ya que…

…es un libertariano (libertarian).

Sí, este señor es un “libertariano” (o libertario) que se tomó la molestia de estudiar Economía por la universidad… y cuando terminó, llegó a una serie de conclusiones nada, nada favorables a su antigua fe en esta “escuela” identificada con el libertarianismo, que considera en exceso “radical” y pseudocientífica. Llegó a renegar públicamente de ella, y se decidió a escribir bastante y bastante en contra de la misma. Ni que decir tiene que sus antiguos colegas le tachan de traidor para arriba.

Pero no va a ser el único autor al que pienso recurrir ni muchísimo menos. Voy a utilizar a autores de diferentes corrientes de pensamiento economicista (marxista, keynesiana, institucionalista, neoclásica, incluso monetarista y de una persona con “dos-dedos-de-frentista”) para que podáis comprobar por vosotros mismos que todas las escuelas y corrientes tienen algo que decir al respecto de la escuela austríaca… y no son cosas bonitas, precisamente.

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3) Ése es otro asunto del que tenemos que hablar. El libertarianismo (también traducido como “libertarismo”), es la corriente política que va pareja a esta doctrina económica (ambas defienden los mismos “intereses” e ideas).

Prefiero el término “libertarianismo” y “libertariano” a “libertarismo” y “libertario” para no confundir a este movimiento político de corte derechista y neoliberal con el movimiento libertario anarquista o el libertario socialista, que se merecen mucho más respeto… y el intento de no confundirlo con el primero. Porque las comparaciones son odiosas, y más en este caso.

El libertarianismo combina elementos ultraderechistas, anarquistas (anarcocapitalistas), neoliberales, minarquistas, predica las bondades del libre mercado, el individualismo, y no puede ver al Estado, sus impuestos y su intervencionismo ni en pintura.

Ya cuando estuve analizando junto con mi mujer el pseudodocumental conspiranoico Zeitgeist: the Movie, os mostré cómo gran parte de sus fuentes de la tercera parte (No te preocupes por los hombres detrás de la cortina), eran autores libertarianos, cómo el film utilizaba y exponía ideología libertariana…

http://natsufan.wordpress.com/2009/10/12/zeitgeist-contrastado-xliv/

http://natsufan.wordpress.com/2009/10/12/zeitgeist-contrastado-xlv/

http://natsufan.wordpress.com/2009/10/12/zeitgeist-contrastado-xlvi/

…y cómo se llegaba al extremo de hacer aparecer bajo una luz favorable en Zeitgeist: Addendum, al líder de los libertarianos estadounidenses, el republicano radical Ron Paul.

http://natsufan.wordpress.com/2009/10/12/zeitgeist-contrastado-xlvii/

Como podréis comprender, las conexiones, aparte de evidentes no son casuales. Y eso nos lleva a…

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4) La escuela austríaca es la fuente, foco, origen e influencia de muuuuuuchas teorías de la conspiración. Especialmente las relacionadas con la Economía (“el dinero es deuda”, “los bancos centrales son malos y perversos”, “los bancos centrales especialmente la Reserva Federal de EEUU (y los bancos privados monopolistas) están en manos de judíos, masones e Illuminati”, “hay que volver al dinero basado en oro”, “los impuestos son malos y no hay por qué pagarlos”, “el Estado intervencionista es malvado y quiere nuestra sangre”, “la Seguridad Social es una estafa piramidal, no tienes por qué pagarla”, muchas de las conspiranoias sobre Rockefeller (que es considerado el monopolista por antonomasia en EEUU), etc., etc., etc.

Vuelvo a insistir en lo que ya dije: si Zeitgeist: the Movie, el pseudodocumental conspiranoico de mayor difusión de los últimos tiempos, el cual ya hemos desbrozado y desmentido en más de cuarenta artículos y hemos tardado la friolera de tres años de investigación para ello, utiliza como fuente a la escuela austríaca, por algo será. Y a buen seguro no será para nada bueno, dado que el pseudodocumental no mentía más… porque no duraba más tiempo.

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5) Me voy a centrar en una serie de ideas básicas cuando critique “académicamente” a la escuela austríaca:

a) Quiero que esto os quede muy, muy clarito y, por favor os lo ruego, perdonad que lo repita tantas veces: la escuela austríaca… se sale del parchís. No es “normal”. Es la excepción a la regla… porque se sale de la regla, no porque participe en ella. Es de un radicalismo muy poco común en el mundo académico.

b) Su metodología es un absoluto disparate.

Coño… es la única escuela economicista (y una de las pocas corrientes de cualquier ámbito académico) que asegura… haber creado un paradigma de estudio…

…al margen del método científico.

¡¡¡Arrambla que ahí llevas!!!

Lo que leéis.

No… utiliza… el… método… científico.

No utiliza experimentación natural.

Ni la experiencia previa.

Ni las matemáticas.

¡¡¡Tooooma pseudociencia!!!

¡Qué coño! ¡¡¡Anti-ciencia!!!

Y a sus autores no les tiembla ni el pulso al decir todo eso. Es más, la escuela austríaca no sólo no utiliza el método científico, sino que asegura haber creado un paradigma nuevo distinto de éste (y mejor según ellos, claro). Vosotros os preguntaréis… ¿y qué cojones utilizan entonces esta panda de chiflados? Pues, obviamente, una soplapollez de dimensiones cósmicas: la praxeología. Pero ya veremos eso en profundidad. Tranquilidad.

De esta escuela vamos a criticar, principalmente (porque como me ponga a criticar todo lo que es “criticable” de esta escuela, no acabo en mi repajolera vida) su “metodología deductiva”, su “idea” de lo que es inflación, sus análisis “post hoc”, su “utilización” del lenguaje en vez de la formulación matemática, sus posturas ideológicas y políticas, el “ciclo económico austríaco”, sus ideas en el debate sobre el cálculo económico (asignación de recursos) y, especialmente, insisto, su rechazo fundamental al método científico, la estadística, la econometría, la utilización de datos empíricamente testados, y el estudio de los fenómenos mediante la experiencia previa. Tela marinera, vaya.

c) Si se la estudia en Economía, no es por sus aportaciones “económicas”, sino “políticas” (y alguna que otra “filosófica”). Es decir, se la estudia por Historia, porque influyó (trágicamente) mucho en las políticas económicas de los gobiernos conservadores de muchos países desde finales de los 70 hasta los 90 (gobiernos de Ronald de Reagan en EEUU y de Margaret Thatcher en Gran Bretaña, principalmente) y extendiendo esa influencia en menor medida a políticas posteriores. Con resultados desastrosos, tal y como estamos notando en nuestras carnes con la crisis económica actual.

Insisto: la escuela austríaca es la versión más radical de la ideología liberal (neoliberal).

Es absolutamente antimarxista, anticomunista, y enemiga a muerte de todo lo que sea “socialismo” o “intervencionismo estatal o social”. Ha sido, por tanto, favorecida tradicionalmente por partidos y gobiernos liberales y/o conservadores (de derechas, vamos). El único “Premio Nobel” de Economía (no recibe ese nombre exactamente, se le llama así para abreviar su título oficial de “Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel”) de la escuela austríaca propiamente dicha, el de Friedrich Hayek, le fue concedido por las presiones de grupos políticos de derechas a la academia sueca (y, obviamente, al Sverige Bank), en el marco de la lucha ideológica de la Guerra Fría, tal y como reconoció el mismo Hayek. También hablaremos de ello aaaaaaampliamente.

De hecho, el resurgir de la escuela austríaca, con Hayek, se produjo como reacción a la expansión de las corrientes marxista y keynesiana en los años 30… pero nadie le hizo mucho caso hasta mediados de los 70, cuando la crisis económica del petróleo del 73 aupó al poder a sucesivos gobiernos conservadores que adoptaron las ideas de esta escuela como “solución” a la crisis y para combatir al comunismo y al socialismo (bueno, lo que ellos llamaban “socialismo”). Y es que durante la Guerra Fría, para estos sectores conservadores, todo valía si era anticomunista. Incluidas salvajadas como la escuela austríaca. Hoy sabemos que es una salvajada, pero en aquellos difíciles tiempos… los que aplicaron sus ideas, o no lo sabían… o no les importaba un carajo porque les interesaba adoptarlas.

d) Sus autores y defensores son más tontos que los comentarios del YouTube. Y cerrados de mollera como pocos. Ponerse a hablar o intentar dialogar con uno de ellos es de lo más parecido a hablar con un creacionista de la evolución de las especies… o intentar convencer a un conspiranoico o fanático religioso. Y “saltan” de argumento a argumento como rana epiléptica para evitar que les pilles. Que utilizan mucho lo que, popularmente, se conoce en internet como “tangenting” (salirse por la tangente), vaya.

En más de una ocasión, os encontraréis críticas a la escuela austríaca, como la realizada por Galbraith, Keynes o por muchos contrarios al neoliberalismo, que comparan las ideas de esta escuela con… una religión, y a sus seguidores con fanáticos religiosos. Os podrá parecer una exageración. Pues no lo es. ¿Por qué se les tacha de esta manera en concreto? Porque, a diferencia de keynesianos, neoclásicos, e incluso marxistas y neoliberales monetaristas, que han variado sus posturas conforme se realizaban nuevos avances en el estudio de la Ciencia Económica, y admitían cambiar sus ideas y postulados… los seguidores de la escuela austríaca (bueno, la gran mayoría), siguen convencidos de sus ideas-base originales, a pesar de que son chorradas como la catedral de Burgos de grande, demostrables de manera empírica y objetiva.

Ésa es una de las mayores y más perniciosas características de esta escuela: no cambian, se niegan a cambiar, a pesar de que es obvio que están equivocados, de tener a todo el mundo en contra… y, encima, como buenos fanáticos, te dicen que es el resto del mundo el que está equivocado y sólo ellos tienen la razón. Hasta Caplan admite eso (lo llama “el elitismo del libertariano”).

e) Sus “propuestas” son… la rehostia. Por decirlo suavemente.

Proponen volver a utilizar el oro como moneda, predican el laissez-faire absoluto (el famoso “deja hacer” o no intervencionismo estatal en Economía), llegan al extremo de negarle su papel al Estado… ¡salvo para garantizar la propiedad privada de los ciudadanos! (y eso, los que proponen dejarle algo al Estado, que los hay que lo quisieran eliminar totalmente), que no exista “ninguna forma de coerción” en las transacciones y pactos comerciales (lo que incluye impuestos, aranceles, convenios sindicales, leyes regulatorias de calidad…), eliminar el sistema de banca fraccionaria, que las instituciones de gobierno (policía, judicatura, enseñanza, sanidad, ejército, etc.) sean privadas o se privaticen (NADA de impuestos), anteponer los derechos de propiedad sobre el medio ambiente, que el Estado y sus obras públicas se mantengan con… donaciones…

Joder…

Bueno, voy a hacer un alto, porque como siga, no acabo.

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2. Declaración de intenciones del autor.

Mirad, antes de seguir, em… Yo no intento engañar a nadie, así que voy a volver a avisar. Muchos de vosotros ya lo sabéis, pero algunos otros, que acabáis de llegar a mi blog, quizás no. Soy neokeynesiano (más bien dicho, que encuentro como demostradas de manera cierta gran parte de las ideas y propuestas neokeynesianas, no todas ni muchísimo menos), sindicalista y socialdemócrata, ¿vale? Seguramente, muchos de los que aquí entréis a leer mis artículos, una vez os enteréis del trasfondo de su autor, pensaréis… “¡Ah, bueno! Entonces es por eso que critica tan despiadadamente a la escuela austríaca y le mete tanta caña ya desde el principio!”

NO.

No es “sólo” por eso.

Quiero dejar esto muy, muy, muy, pero que muy clarito.

La escuela austríaca es “despiadadamente criticable” desde CUALQUIER punto de vista. Porque es para mear y no echar gota. No hace falta ser un keynesiano, ni un sindicalista, ni un socialista para hacerlo. Ni siquiera hace falta ser economista para criticarla despiadadamente. De hecho, la han criticado conservadores, centristas, democristianos e incluso la mayoría de liberales. Cualquiera puede hacerlo, por la sencilla razón de que la escuela de Austria es una de esas cosas tan absurdas que, cuando nos encontramos una a lo largo de nuestra vida, no podemos evitar el exclamar… “¿¿¿pero esto, qué mierda eeeees???”

Yo voy a intentar emplear un lenguaje lo más sencillo posible en mi crítica para que la podáis entender sin necesidad de (mucha) jerga económica. Pero que nadie se mueva a engaño y piense que porque estoy empleando un lenguaje accesible, estoy exagerando o estoy haciendo una crítica que no hayan hecho ya centenares de profesionales y autoridades económicas procedentes de muy diferentes puntos de vista.

El que YO critique a la escuela austríaca objetivamente como economista que soy, no va a hacer menos objetiva mi crítica porque yo diga que los autores de esta escuela tienen menos luces que el sótano de un asesino en serie. Porque es verdad. Y ya he avisado en repetidas ocasiones que no tengo pelos en la lengua, y que yo llamo al pan, pan… y al vino, vino.

Vueeeeelvo a insistir en que si yo digo una verdad así: “2 + 2 = 4”, sigue siendo verdad aunque yo la diga así “2 + 2 = 4, imbécil”, para que la entendáis y/o se os quede grabada más fácilmente. Y se me oiga mejor y más alto. Que no sólo tienen derecho a gritar los que mienten, sino los que decimos verdades.

Aquí, en este blog, yo realizo una crítica a una serie de “temas” (como la escuela austríaca, las conspiranoias, la religión o el ocultismo) que son, objetivamente, falsos y absurdos. Y voy a explicar por qué son falsos y absurdos para el que tenga hambre de conocimiento y ánimo de saber ese por qué. Pero en este diario, no se discute si estos temas son falsos o verdaderos. Son falsos. Punto. Sin posibilidad de cuestión. No escojo temas para criticar que tengan posibilidades de redención o excusas, sino temas que son radicalmente obvios como falsedades. Me gustan las peleas “fáciles”. Y sí, soy más chulo que un ocho verde pistacho. Eso es lo que hay, y no por serlo, dejo de tener razón y de exponer las pruebas de lo que argumento.

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Dicho todo eso, pasamos a ver de dónde viene la escuela austríaca.

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3. El nombre (o nombres) de la Escuela de Austria.

Obviamente, una escuela de pensamiento economicista que se llama “austríaca” o “de Austria” no se llama así porque provenga del Tíbet. Se llama así porque tiene sus orígenes en Austria.

Mapa actual (2014) de Austria.

Sí, ya sabéis: ese país alpino de Centroeuropa, con capital en Viena, donde se habla un alemán rarísimo, y donde si vamos de turismo nos podremos encontrar a esos señores que cantan en gorgoritos mientras trepan por los Alpes a golpe de “piolet”.

Pero… “escuela de Austria” o “austríaca” no es el ÚNICO nombre o “apelativo” que recibe esta…”escuela” de pensamiento.

También recibe los nombres de “escuela de Viena”… o “escuela psicológica”.

Mmmm… Qué interesante, ¿verdad? Qué nombres tan… curiosos y reveladores.

El que tenga cultura y dos dedos de frente, habrá adivinado de inmediato cuán importantes son esos otros dos otros nombres para explicarse muuuuuchas cosas sobre esta “escuela”.

Como antiguo estudiante de periodismo, soy un “cotilla profesional”, y una de las premisas básicas de la profesión es la de interesarse no sólo por las cosas que alguien dice ni por qué… sino por sus orígenes y contexto. El asunto no suele ser baladí. Y a la hora de explicar el por qué de las barbaridades que afirma la escuela austríaca, vais a ver cómo resulta importantísimo el conocer esos detalles vitales sobre ella… como su origen.

Porque ya desde su mismo origen es absurda. Ahora lo veremos.

La escuela de Austria o austríaca recibe su nombre porque los autores que la fundaron (y la mayoría de los más relevantes: Schumpeter, von Mises, Hayek) han sido austríacos, aunque en la actualidad la mayoría de sus seguidores pueden provenir de cualquier país (tontos hay en todos lados, eso no es una prerrogativa austríaca, ni mucho menos). En adelante y al menos en este artículo, a los seguidores de esta escuela, procederé a denominarlos “austríacos”, (entre comillas, por favor, que no se ofendan mis hermanos europeos austríacos), para generalizar (y porque así los designan el resto de autores de otras escuelas), si bien insisto en que no todos sus seguidores provienen del país alpino, ni todos los habitantes de ese país son seguidores de esta estupi… de esta “escuela”.

Afortunadamente.

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4. Orígenes e Historia.



Una cuestión importante es separar y diferenciar cuáles son los orígenes verdaderos de esta escuela… y de dónde dicen que vienen los autores y seguidores de esta escuela. Sí, hijos, sí… resulta que ya empiezan metiendo la pata inventándose (o asociándose de “refilón” con) unos orígenes de rancio abolengo.

La escuela austríaca nace en la Austria de la segunda mitad del siglo XIX, durante el imperio habsbúrguico austro-húngaro. Pero los autores y seguidores de esta escuela “retrotraen” sus orígenes e influencias primigenias a las escuelas filosóficas escolásticas medievales de Salamanca y Escocia, y a los fisiócratas franceses.

Cuidado, según ellos.

Si por ellos fuera se “retrotraían” a los neandertales.

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4.1. Orígenes de la escuela de Austria según sus autores.

Según Murray Rothbard, uno de los mayores representantes de esta “escuela” economicista, y que fue el que más se interesó por estudiar los orígenes de la misma, el pensamiento o las ideas de la escuela austríaca encuentran sus más directos antecesores (según él hay un chorro permanente de defensores y postuladores de ideas “austríacas” ¡¡¡desde Aristóteles y Lao Tsé!!!) en:

a)-La escolástica de la universidad de Salamanca (en menor medida, de la escocesa).

http://homepage.newschool.edu/het//schools/salamanca.htm

b)-Los fisiócratas del siglo XVIII.

a) Según Murray Rothbard, los escolásticos salmantinos son “proto-austríacos”.

In recent decades, the revisionist scholars have clearly altered our knowledge of the prehistory of the Austrian school of economics. We see emerging a long and mighty tradition of proto-Austrian Scholastic economics, founded on Aristotle, continuing through the Middle Ages and the later Italian and Spanish Scholastics, and then influencing the French and Italian economists before and up till the day of Adam Smith. The achievement of Carl Menger and the Austrians was not so much to found a totally new system on the framework of British classical political economy as to revive and elaborate upon the older tradition that had been shunted aside by the classical school.

“En décadas recientes, los académicos revisionistas han alterado de manera evidente nuestro conocimiento de la prehistoria de la escuela económica de Austria. Vemos emerger una larga y poderosa tradición de escolásticos proto-austríacos, basados en Aristóteles, que continúa a lo largo de la Edad Media y los posteriores escolásticos italianos y españoles, y que después influenciaron a los economistas italianos y franceses antes y hasta los días de Adam Smith. El logro de Carl Menger [nota: el fundador de pleno derecho de la escuela de Austria] fue no tanto el fundar un sistema completamente nuevo sobre la estructura de la economía política clásica británica como el revivir y elaborar sobre una tradición más antigua que fue “dejada en vía muerta” por la escuela clásica.”

http://mises.org/daily/2357

[Nota: fijaos en la mala leche que destilan desde primera hora los textos de los “austríacos”, y cómo se lamentan de haber recibido desde siempre ataques y menosprecios, y ser víctimas de persecuciones y “conspiraciones.”]

Joseph Schumpeter, otro “austríaco”, aseguraba también que las ideas básicas de la escuela austríaca devienen de la Escuela de Salamanca.

http://books.google.es/books?id=pTylUAXE-toC&printsec=frontcover&dq=History+of+Economic+Analysis+schumpeter&cd=1#v=onepage&q=salamanca&f=false

Fachada principal de las Escuelas Mayores de la Universidad de Salamanca.

¿Por qué dicen eso? Por dos cuestiones fundamentales:

La primera, para darle “prestigio” a la escuela austríaca, ya que queda muy bonito y da buen nombre eso de decir “yo desciendo de los primeros economistas”. La escuela de Salamanca fue UNA (no la única) de las primeras en elaborar y establecer ideas más o menos modernas sobre pensamiento económico.

La segunda porque, según los “austríacos”, muchas de esas ideas escolásticas son clarísimamente “austríacas”:

-Los salmantinos defendían no sólo el derecho a la propiedad privada sino al disfrute de los beneficios que da esa propiedad privada. A partir de ahí, todos los demás miembros de la comunidad se pueden beneficiar a través del intercambio comercial. Como podéis ver, fueron de los primeros en defender una de las “vacas sagradas” del capitalismo: la propiedad privada y los frutos que genera ésta (eres dueño de la tierra, y del beneficio que produce, hasta entonces eso no se consideraba así: el señor era dueño de las tierras, y se consideraba que la cosecha era del campesino, el cual le pagaba unas rentas por estar usándola; ahora se consideraba que el señor era dueño de la tierra y de lo que producía, era el campesino quien recibía un pago por trabajarlas ). Es una diferencia de concepto (siglos más tarde, los marxistas lucharían contra este concepto al grito de “¡la tierra para el que la trabaja!”).

-Los salmantinos fueron de los primeros en darse cuenta de que el oro (y otros metales preciosos) no valía igual en todas partes. En los países donde había menos, el oro valía más (teoría cuantitativa del valor del dinero).

-Los salmantinos justificaban (aun siendo teólogos cristianos, en contra de lo establecido por la Iglesia) el cargar con intereses un préstamo monetario. Según ellos no era inmoral, porque no sólo se beneficiaba el prestamista, sino el prestatario, al disponer de una oportunidad de financiarse que, sin pedir prestado con interés no tendría disponible (la idea medieval eclesiástica hasta entonces era que el precio justo de un producto debía estar basado en lo que hubiera costado producirlo, no más). Con el préstamo, los prestatarios podían iniciar nuevos negocios que, a su vez, generaran después más riqueza (primeros reconocimientos a la capacidad emprendedora empresarial). El pedir un interés por el dinero prestado no sólo es por obtener beneficio, sino como compensación por no estar haciendo con el dinero otras cosas que quizás le podrían reportar más beneficio al prestamista, el dueño del dinero (a eso se le llama coste de oportunidad). Los salmantinos consideraban el dinero una mercancía en sí mismo, como una mercancía más… con esa idea en mente, era más que obvio y lícito, el pedir una compensación o beneficio por prestárselo a otro (a ver, es como equiparar al dinero con las tierras… ¿por qué no puedo “alquilar” el dinero como hago con las tierras para obtener un beneficio? A fin de cuentas, ahí se demuestra que ambas cosas son mercancías, ¿no?).

Bueno, y ahora… ¿son ciertos estos orígenes?

No.

No hay relación directa.

Como podéis observar, esas ideas “salmantinas” son muy, muy, muy básicas y de perogrullo, al estilo de descubrir la rueda. Por esa regla de tres, todas las escuelas económicas actuales que prediquen cosas como la defensa de la propiedad privada, que el oro no vale siempre igual sino según lo escaso o abundante que sea, o justifique el préstamo con interés porque el dinero es una mercancía más (capital)… descienden de los escolásticos salmantinos. Es absurdo.

Otra cuestión que se les “olvida” a los “austríacos” es que mienten como bellacos… esas ideas no tuvieron continuidad. Se olvidaron en el siglo XVII. Ellos no pueden “descender” de unas ideas que se olvidaron siglos antes de que los “austríacos” “aparecieran” como escuela distintiva (bueno, lo que ellos llaman ser “distintivos”). Esas ideas fueron redescubiertas, de manera independiente y desde el inicio, por otros autores, a lo largo del XVIII y del XIX. Por poner un ejemplo parecido, los mayas inventaron primero la notación posicional (en escritura física) del número cero. Los indios (de la India) desarrollaron este concepto de manera independiente siglos después. El que los matemáticos mayas hubieran inventado antes el cero, no hace a los matemáticos indios medievales “descendientes” de los mayas. De hecho… es que ni siquiera estuvieron en contacto. Así que “menos moscas” y “tirarse el rollo”, “austríacos”.

Como dicen en mi tierra, la primera, en la frente. Ya desde el principio, podemos observar que los “austríacos” se inventan, “interpretan” y mienten como les da la real gana.

b) Aquí me voy a prodigar menos. Pero las causas de por qué los “austríacos” se dicen descendientes de los fisiócratas, son más o menos las mismas que las aplicadas a los escolásticos salmantinos y un poco más ciertas.

Los fisiócratas franceses…

http://homepage.newschool.edu/het/essays/youth/physiocont.htm

…son de los primeros economistas netamente “modernos”.

De hecho, son los primeros en abandonar las teorías mercantilistas medievales y en adoptar descripciones e ideas “liberales” y en desarrollar el término “economistas”, que era como se llamaban a sí mismos. Hoy les llamamos “fisiócratas” (“los que gobiernan a través de la naturaleza”), para diferenciarlos de todos los que después se llamaron economistas. También fueron de los primeros en desarrollar y dejar por escrito sus ideas en un sistema, conformando una estructura bastante completa. No en ideas sueltas, como los salmantinos.

Los “austríacos” “flipan” con algunas de las ideas de esta gente:

-Son individualistas (para ellos, el motor de la Economía es el propio interés personal, que es el que hace buscar riqueza, y a su vez, mueve toooodo el entramado de la Economía).

-Predican la libertad: el laissez-faire.

[Nota cultural: el término laissez-faire quiere decir en francés “dejad hacer” o “dejar ser”. Laissez-nous faire (dejadnos hacer) fue la respuesta que supuestamente le dieron a Colbert, el intervencionista y mercantilista ministro de finanzas francés de Luis XIV, un grupo de empresarios dirigidos por M. Le Gendre, cuando el ministro les preguntó qué mejor ayuda les podía ofrecer el Estado francés a los mercaderes (para ayudarles a crear riqueza). Básicamente es un “dejadnos hacer a nosotros, no intervengas, que nosotros ya sabremos lo que hay que hacer, no nos ayudes… con que no nos estorbes, basta”. Esa expresión (no está documentada históricamente) fue adoptada por todos los partidarios del liberalismo económico como resumen de sus ideas de libertad sin intervención de nadie (especialmente del Estado), como mejor forma de que la economía progresara, y dio lugar a la expresión “una economía laissez-faire”, como ideal liberal. En palabras del humorista José Mota: “tú dame hueco, que yo ya… yo ya sabré… Pero dame hueco. No me lo quites.”]

-Buscan, por tanto, reducir el papel del Estado (no abolirlo ni mucho menos) y los “poderes intervencionistas”.

-Defienden la propiedad privada “a saco matraco”.

Y, especialmente…

-Odian los impuestos (si bien no buscan abolirlos, sino reducirlos a un “impuesto plano”).

Volvemos (casi) a lo mismo. Los “austríacos” se dicen descendientes de estos señores tanto por razones de prestigio (fueron los primeros economistas en el sentido estricto y fueron de los primeros liberales, recordemos que era la época de la Ilustración), como por una aparente similitud de ideas que, lamentablemente para esa búsqueda de prestigio… desarrollaron muchas otras escuelas que SÍ se pueden decir “descendientes directas” de los fisiócratas. No es que los “austríacos” no desciendan de los fisiócratas, sino que “todo dios” desciende de los fisiócratas en tanto en cuanto todos los economistas descienden de los fisiócratas.

Por decirlo más claramente, los fisiócratas son los “abuelos” de todos los economistas (porque fueron los primeros economistas modernos). No sólo de los “austríacos”. Para ser sinceros, los descendientes más directos de las ideas fisiocráticas, son los liberales políticos y los primeros economistas capitalistas (Adam Smith).

Como veremos a continuación, los orígenes auténticos de la escuela austríaca son patéticos, originados en pataletas infantiles y nacionalistas, y de una caradura y una miseria intelectual a-co-jo-nan-tes.

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4.2. Orígenes auténticos de la escuela de Austria.

Al margen de  lo que piensen, se inventen o digan sus defensores, la escuela austríaca tiene sus orígenes en la segunda mitad del siglo XIX, en el imperio austro-húngaro habsbúrguico.

Distribución étnica en el imperio austro-húngaro.

La historia es muy laaaaarga y muy compleja como para ponerme a desarrollarla punto por punto. Y muy aburrida si la expongo de manera “academicista”. Así que vamos a intentar resumir y dejarla lo más clara posible, con un tono de humor, al final del artículo.

Pero primero, en serio.

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Érase que se era la segunda mitad del siglo XIX en Europa.

Era una época un poco “revoltosa” y revolucionaria. Tras las guerras napoleónicas, y la cada vez más rápida difusión de ideas y conocimientos, las sociedades europeas estaban en permanente ebullición. Era la “época del despertar de los pueblos”, del surgimiento de las ideas nacionales, y del cuestionamiento de una serie de otras ideas que hasta entonces habían sido más o menos intocables (la monarquía, el papel del soberano como gobernante indiscutido, la idea del Estado por encima de la nación, etc.). Las invasiones napoléonicas no habían hecho sino exacerbar esas ideas, al crear, por reacción ante las invasiones, el despertar de la conciencia nacional en muchos pueblos.

Uno de esos pueblos fue… el alemán.

En la segunda mitad del siglo XIX, a todos los hablantes de lengua alemana se les planteaba un “dilema nacional”. Su problema no era el de independizarse de ninguna nación opresora, como les pasaba a polacos, griegos e irlandeses, ya que ellos no estaban sometidos a nadie, sino justamente lo contrario: estaban divididos en multitud (y cuando me refiero a multitud quiero decir un mogollón) de estados independientes.  Es decir, la cuestión era… cómo unificarse en un solo país.

A los germanófonos se les presentaban DOS opciones o caminos a seguir en la búsqueda de esa unificación nacional:

Prusia (“Pequeña Alemania”)… o Austria (“Gran Alemania”).

Cada una de las dos opciones presentaba sus pros y sus contras al pueblo alemán, y eran prácticamente antagónicas.

Prusia era una nación pujante pero reciente, moderna, relativamente homogénea en lo étnico (tenía pocas minorías no germánicas en su suelo), con una capacidad industrial impresionante, una economía poderosísima, un desarrollo tecnológico de vanguardia, un ejército admirablemente bien equipado y adiestrado, un sistema político parlamentario y sus filósofos, escritores y científicos de la época se codeaban con e incluso superaban a franceses e ingleses. Los prusianos constituían el epítome de lo netamente alemán y de lo “moderno”. En cambio, eran bastante centralistas.

Por contra, Austria no era sino una parte (dirigente, eso sí) del imperio austro-húngaro, que era una unión política de pueblos totalmente diversos (húngaros, italianos, croatas, eslovenos, rutenos, checos, eslovacos, polacos, rumanos…), no sólo estaban los austríacos de lengua alemana en el imperio. A este mosaico de pueblos sólo los unía el tener un soberano común: el emperador de la dinastía Habsburgo. Este imperio era muy heterogéneo, más agrícola que otra cosa, tenía un sistema político absolutista, un ejército gigantesco pero anticuado, una industria de poco relieve, y una característica que se hizo notar mucho y nos interesa para entender el nacimiento de la escuela austríaca: su nivel cultural era muy, muy, muy pobre. Hasta la segunda mitad del XIX, Austria carecía de intelectuales de gran talla. Los austríacos representaban el antiguo régimen e ideas de eras pasadas. Es más, los austríacos eran y son católicos, y los prusianos eran protestantes. El autoritarismo político absolutista austríaco impedía el desarrollo de una clase intelectual libre y sin cortapisas. Pero los austríacos consideraban que tenían el prestigio, el abolengo y la autoridad para ser los líderes de los pueblos de lengua alemana. Tradicionalmente, los emperadores Habsburgo habían sido los monarcas por derecho del antiguo Sacro Imperio Romano Germánico, que englobó de manera muy laxa (ésa era la ventaja principal de los austríacos: que no eran en exceso centralizadores), a los hablantes de lengua alemana durante la Edad Media y el Renacimiento. Esta entidad política fue perdiendo relieve, y ya para finales del XVII, no era más que una entidad sobre el papel: los alemanes estaban divididos en muchos países independientes.

Las invasiones napoleónicas habían eliminado incluso ese paripé… y, ahora, los alemanes pedían a gritos una unificación nacional.

En fin, lo dicho: las dos potencias se disputaban el liderazgo de los pueblos de lengua alemana. Era más que obvio que aquello se iba a resolver a guantazo limpio, porque cada uno defendía posturas irreconciliables. Los austríacos veían a los prusianos como advenedizos, nuevos ricos, y traidores a la tradición, la causa imperial y el derecho divino a gobernar… y los prusianos veían a los austríacos como trogloditas reaccionarios, anticuados y anclados en fórmulas que de nada servían en los tiempos modernos, amén del hecho de que ni a los prusianos ni a gran parte de los alemanes no prusianos maldita gracia que les hacía una unificación con un imperio que contenía a docenas de pueblos no germánicos.

De resultas de estas rivalidades, estalló una guerra entre Prusia y sus aliados y Austria y sus aliados.

Fue la conocida como Guerra Austro-Prusiana (1866).

Situación de los países combatientes durante la guerra austro-prusiana (1866).

No vamos a contar batallitas (nunca mejor dicho), porque estos artículos versan sobre Economía, no sobre historia militar.

Resumiendo: los prusianos les dieron una soberana paliza a los austríacos en el campo de batalla. Y fue una paliza TAN monumental que reconfiguró de arriba abajo la idiosincrasia y la forma de pensar de los austríacos.

Los prusianos, dirigidos por su “canciller de hierro”, Otto von Bismarck, dirigieron el formidable poderío industrial y militar prusiano contra los anticuados austríacos, humillándolos, desarticulando las viejas relaciones con Austria, e iniciando el proceso unificador de los pueblos de lengua alemana sin contar con Austria.

Representación pictórica de la guerra austro-prusiana. Soldados perfectamente adiestrados y equipados con fusiles de retrocarga, como los de esta imagen, concedieron la victoria a Prusia.

Aquella humillación, ante los ojos de todo el mundo, fue un revulsivo total para Austria. Fue como si le abrieran los ojos. Por establecer un símil “asequible”, digamos que fue como el desastre del 98 (la guerra de Cuba) para España.

A partir de entonces, Austria (el todavía imperio austro-húngaro), cambió. El emperador, aconsejado por sus ministros, decidió modernizar el país, y modificó el sistema político, haciéndolo más democrático. Se establecieron parlamentos y dietas representativas (todo lo más que podía dar de sí aquella época), y ese cambio político propició varias cosas que son las que más nos conciernen en el estudio de la escuela de Austria.

El país se liberalizó, empezando por sus instituciones universitarias y educativas, de impresión y venta de libros, etc., permitiendo una gran libertad de expresión intelectual, y creando una “edad de oro cultural austríaca”, centrada especial y esencialmente en la metrópoli capitalina de Viena. Si os fijáis bien, fue lo mismo que sucedió en España que, tras el desastre del 98, desarrolló una brillante edad cultural, especialmente literaria  (fue la “Generación del 98”). Desde aquel momento, Austria se fue haciendo cada vez más famosa, como cuna de grandes intelectuales, pensadores, filósofos, etc.

Entrada a la universidad de Viena.

¿Qué implicaciones tiene todo esto para el estudio de la escuela de Austria?

Pues que esta escuela de pensamiento economicista se desarrolló en este nuevo ambiente “de ebullición cultural” de la segunda mitad del XIX… un ambiente muy liberal, y muy “centralizado” en la capital vienesa, donde se estudiaba de todo, bastante “libremente”, de forma tal que todas estas nuevas expresiones culturales se acabaron influenciando mucho unas a otras, por mera cercanía intelectual y “geográfica”, ya que sus creadores y promotores frecuentaban las mismas universidades, bibliotecas, cafés, salones culturales y ambientes.

La escuela de Austria nació en este ambiente.

El mismo en el que nació, de manera contemporánea… la psicología de Sigmund Freud.

El diván de Freud.

Un resumen de un artículo al respecto de la influencia de la obra de Freud sobre la escuela austríaca:

http://www.pep-web.org/document.php?id=jaa.014.0001a

¿Os acordáis de lo que dije más arriba acerca de lo curiosos que son los “otros nombres” de la escuela de Austria (“escuela de Viena” y “escuela psicológica”)?

Pues ya sabéis por qué.

Sí, me espero a que paréis de reír.

¿Ya?

Vamos a ver, mucho ojo. No estoy diciendo que la escuela de Austria nazca del psicoanálisis o los métodos de Freud, ni mucho menos, sino que la escuela de Austria vio muy influenciada su “metodología” (en posteriores artículos la trataremos, si puedo evitar el describirla sin que me dé un ataque de risa) por la psicología vienesa de fines del XIX. Eso es especialmente visible en la obra tardía de Carl Menger, el fundador de esta, entonces novedosa, “escuela economicista austríaca”. Unos textos la mar de jugosos al respecto:

…a finales de los años noventa [del siglo XIX, se entiende] confiaba en que estaba ya próximo el momento de la publicación y, de hecho, algunas secciones muy importantes habían recibido ya su forma definitiva. Pero se iba ampliando cada vez más el campo de sus intereses y del trabajo acometido. Consideró necesario profundizar en el estudio de otras disciplinas. La filosofía, la psicología y la etnología iban reclamando porciones cada vez mayores de su tiempo, de modo que la publicación sufrió continuos aplazamientos.

[…]

Menger afirma expresamente que no quiere comentar el valor de la exposición matemática de los principios doctrinales de la economía política. El tono general de la recensión y la objeción de Menger contra el hecho de que “en su opinión los autores utilizan el método matemático no sólo como medio de exposición, sino como medio de investigación”, confirman la impresión general de que no atribuía a este método una especial utilidad.

[…]

en sus escritos sobre problemas metodológicos no aparece nunca el método matemático. ¿Debemos concluir que se sentía escéptico sobre su utilidad?

[…]

Entre los autores que influyeron en Menger durante el período decisivo de su pensamiento, no aparece ningún economista austriaco, por la simple razón de que en la primera mitad del siglo XIX no los había. En las universidades frecuentadas por Menger, el estudio de la economía política, considerada como una parte de la jurisprudencia, corría a cargo de científicos procedentes en su inmensa mayoría de Alemania. Y aunque, como todos los posteriores economistas políticos austriacos, Menger se doctoró en Derecho, difícilmente puede admitirse que se sintiera estimulado por sus profesores para dedicarse al estudio de las ciencias económicas.

http://www.hacer.org/pdf/Menger00.pdf

Y al lorito, que es Hayek el que está ahí hablando de Menger.

Ustedes, queridos lectores, seguramente se estarán preguntando, logiquísimamente… que qué cojones tiene que ver la psicología freudiana con el estudio de la Economía.

Poco… o prácticamente nada, como cualquiera con dos dedos de frente puede ver y entender.

Uno de mis profesores, en la facultad, llamaba a esta escuela de Austria, “escuela del diván”, porque ése era, básicamente, el método preferido de los autores de la escuela austríaca para estudiar la Economía: recostarse sobre su sofá, o su silla, ponerse a pensar sobre Economía, “psicoanalizándola”, y dejar sus “conclusiones” por escrito en libros. O sea, “interpretar la Economía según les saliera de los huevos”, como quien dice.

Justo, justo, como la “metodología freudiana”, que de científica tiene lo que yo de obispo de Sigüenza: nada.

Y ustedes dirán… “¿y así se realiza investigación sobre la Economíaaaaa?”

Obviamente, NO.

Como podéis ver, ya desde su mismo origen, la escuela de Austria hace gala de lo que se ha convertido en bandera y enseña de su “método particular”: su carácter no-científico (de hecho, de rechazo al método científico, je… con razón no lo utilizan), ni el estudio de la experiencia previa, no quieren ver datos empíricos, estadísticas, gráficas ni formulación matemática por ninguna parte, utilizan la deducción a cascoporro, la “observación directa”, y mil cosas más que, como podéis ver, tienen su origen entre otras cuestiones que trataremos más adelante, en una influencia de “los métodos freudianos” (más correctamente hay que decir que la influencia no es freudiana, sino “psicológico-vienesa-de-finales-del-XIX”, que hay que reconocer que Freud no estuvo solo). Vamos, que resumiendo: los “austríacos” estudian la Economía por el método… “porque yo lo valgo”, “yo me lo guiso y yo me lo como”, “eso es lo que interpreto”, “tu pánico subsconciente a volar viene de que viste desnuda a tu abuela en el baño, -oiga, y ¿no tendrá más bien que ver con el hecho de que mis padres murieron en un accidente de avión?- no, no, viene de donde yo te digo”, etc.

Un inciso.

Mirad… no voy a entrar en discusiones sin sentido con los seguidores de la obra de Freud, que sé que todavía los hay (especialmente argentinos), y muy fanáticos. Tengo suficiente experiencia en estas lides como para saber que Freud y su obra son adorados por sus seguidores, especialmente los procedentes de países hispanoamericanos. De hecho, he tenido mis encontronazos con seguidores del psicoanálisis freudiano en mi papel como sindicalista. Ya os he comentado en otro artículo, que algunos compañeros sindicalistas tuvieron que denunciar a una mutua médica, porque a una de nuestras afiliadas, de profesión psicóloga, la atendió un psicólogo argentino, que para tratarle la depresión… no se le ocurrió otra cosa que hacerle un psicoanálisis freudiano.

Señores… la obra de Freud se estudia en Psicología, porque tiene su relevancia histórica, nadie lo duda, pero… está más que obsoleta y superada. De largo, vaya. No porque tenga su relevancia histórica, tenemos que considerarla vigente. Por poner un símil facilón… los cirujanos no operan con bisturíes de sílex, por mucha relevancia que para los cromañones tuviera el empleo de instrumentos cortantes de este material, ¿vale? Y si está superada es, principalmente, porque su obra, si bien contiene reflexiones interesantes y alguna que otra aportación, no tiene carácter científico, como ya denunció su compatriota Karl Popper.

No pienso permitir ni el más mínimo comentario al respecto de negar el carácter de escasa rigurosidad científica de la psicología freudiana. Los borraré de inmediato.

Aquí, mi papel como economista, consiste en poner de manifiesto las imbecilidades del “método economicista austríaco” que, ya de base y en sus orígenes, se ve influenciado (estoy diciendo influenciado, ¿eh?) por algo tan absurdamente falto de rigor científico, como el método freudiano.

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5. ¿Cómo y por qué nació la escuela de Austria?

Pues nació por el motivo más tonto que os podáis imaginar.

Por despecho y como parte de la rivalidad austro-prusiana, como una desafiante respuesta (yo prefiero el término “pataleta infantil”) austríaca a la arrogancia cultural alemana.

Los prusianos (bueno, los alemanes no-austríacos) se preciaban de su elevadísimo nivel cultural, y se reían públicamente en sus boletines y publicaciones científicas, del “provincianismo” (muchas veces llamado “provincianismo aristotélico” de los atrasados austríacos, en alusión a lo primitivo de sus ideas y lo estancado de su evolución), especialmente en las nuevas áreas académicas, como el estudio de la Economía, en donde no habían dado ni un solo nombre de relieve en los últimos tiempos. “¿Y éstos son los que quierrrrren dirrrrigirrrrr la Grrrrrran Alemania? ¡Ja!”

Los intelectuales austríacos, en respuesta, crearon y desarrollaron, totalmente adrede (y prácticamente de la nada en muy poco tiempo)… una escuela de pensamiento economicista la cual, según ellos, tenía el suficiente carácter y entidad intelectual como para ser considerada por derecho propio, independiente de la tradición cultural alemana.

Hablando en plata, los autríacos respondieron como los niños chicos cuando se pelean, con algo parecido a: “¡Pues ahorrra, porrrr chulo, me declarrro independiente de ti y de nuestrrra culturrrra y trrrradisión comunes y ya no me “ajunto” contigo, ea!”

Obviamente, aquello era un disparate como la copa de un pino, y conforme los “austríacos” desarrollaban esas ideas (muy absurdas en el campo del estudio de la Economía), los prusianos y alemanes no prusianos se llevaban las manos a la cabeza cada vez que los “austríacos” abrían la boca para decir algo.

A esa pelea académica se la llamó, en alemán, Methodenstreit der Nationalökonomie (“debate sobre los métodos de la Economía”).

http://mises.org/hsofase/ch2sec3.asp

Fue una lucha (más bien pelea barriobajera académica) de debate epistemológico estrictamente circunscrita a la esfera cultural de lengua alemana entre intelectuales alemanes e intelectuales austríacos, al calor de la rivalidad austro-prusiana, reflejando en la cultura lo que había sucedido en los campos de batalla. Fue una pelea tan estúpida, que no salió de Centroeuropa. De hecho, es que no se la conoce mucho fuera de Alemania y Austria, y no tuvo relevancia académica a escala internacional. Franceses e ingleses tenían cosas mejores a las que prestar atención.

Carl Menger. Hay que ver la cara de “friki” que tenía, ¿eh?

Bueno, pues esta pelea empezó cuando Carl Menger, el fundador de la escuela austríaca, publicó sin anestesia y “a hierro pelao” en 1883 su Untersuchungen über die Methode der Socialwissenschaften und der politischen Oekonomie insbesondere (joder con el “nombrecito”, en castellano: Investigaciones en el Método de las Ciencias Sociales con Referencia Especial a la Economía).

En ese libro, Menger sentaba las bases y métodos sociales y de estudio económico (lo que él entendía por tal) de lo que iba a constituir la “escuela de Austria”.

Cuando los alemanes leyeron aquel despropósito, se quedaron “con las patas colgando” con la sarta de tonterías que allí se decían. “Y se lió parda”. Pusieron a Menger de bonito para arriba.

Voy a intentar resumirlo muuuuy “resumidamente”:

-Los alemanes, capitaneados por el economista Gustav von Schmoller

http://homepage.newschool.edu/het//profiles/schmoller.htm

…defendían las ideas de Escuela Histórica Alemana,

http://homepage.newschool.edu/het//schools/historic.htm

…que era la corriente principal de pensamiento en la esfera cultural de lengua alemana: conocimiento empírico basado en datos, en un seguimiento de la Historia y la experiencia previa, con la estadística y las matemáticas como herramientas, todo ello para obtener un desarrollo de nuevas formas de mejora social a través de la colaboración institucional consciente y de mutuo acuerdo. En términos políticos, defendían un Estado del Bienestar moderno.

Carl Menger y sus discípulos austríacos defendían una nueva aproximación al estudio de las ciencias sociales, especialmente la Economía, basado en desarrollar leyes y reglas a partir de axiomas evidentes universalmente válidos (esto es, reglas válidas para todos a partir de ideas centrales inamovibles), que las matemáticas no valen para reflejar la conducta humana (la experiencia previa tampoco), y que la mejor forma de hacer las cosas era a través del individualismo y la interpretación directa de la realidad observable. En términos políticos, defendían el liberalismo y la progresiva eliminación del papel del Estado.

¿Quién ganó?

Nadie.

En un momento dado, los alemanes, literalmente hasta los cojones de debatir soplapolleces, y viendo que los otros no se “bajaban del burro” a pesar de las evidencias que les tiraban a la cara, dieron el portazo, y mandaron a los “austríacos” a “tomar por culo”. Y no dieron más contestaciones ni escribieron más artículos ni libros sobre el Methodenstreit. Consideraban que ya estaba bien de perder el tiempo con tonterías.

Es muy “curioso” que en los artículos y obras de la escuela de Austria, los autores “austríacos” aseguran que fueron ellos quienes ganaron porque, “tácticamente, los alemanes abandonaron el campo de batalla” (rehuyeron continuar la pelea).

http://www.jstor.org/pss/4545709

Traducción: los “austríacos” se quedaron solos “por pesaos”.

[Nota: no es que todo, todo, todo, absolutamente todo lo que se dijo en la obra de Menger fuera una basura. De hecho, Menger realizó un par de “descubrimientos” (así los llaman los “austríacos”, veremos en otros artículos que no son tales) a los que se agarran los partidarios de la escuela como clavos ardiendo para justificar la existencia de ésta y dar a entender que no todo lo que dicen son soplapolleces. El problema no fue ése: no es que Menger no realizara esos “descubrimientos” (me estoy refiriendo al concepto de “utilidad marginal”)… sino que no los descubrió científicamente… y no los desarrolló ni aplicó científicamente. Para más información sobre ese tema en concreto de la utilidad marginal en la obra de Menger, véase este enlace.]

Los alemanes (von Schmoller) bautizaron al conjunto de seguidores de esta nueva corriente de pensamiento como “escuela austríaca”, utilizando el término peyorativamente, como dando a entender que era una escuela minoritaria, surgida de un país atrasado y provinciano, todavía imbuido de anticuado aristotelismo, comparado con la modernidad cultural alemana. Y ahí se quedó el nombre.

Como podéis ver, ya desde un inicio se observan los elementos característicos de lo que posteriormente se considerarán claves para entender lo que es la escuela de Austria: pseudociencia, interpretacionismo, “porque yo lo valgo”, ausencia de uso de método científico, no usan las matemáticas ni así los maten, deducción, terquedad absoluta, negación de las evidencias en contra, el estudio de la experiencia previa y el cómo han sucedido las cosas anteriormente a ellos no les vale para ver cómo pueden volver a pasar… y “pesaos” en sus argumentaciones como ellos solos.

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6. Resumen (humorístico) de los orígenes de la escuela de Austria.

Vamos a ver y resumir todo lo visto hasta ahora sobre los orígenes de la escuela de Austria, más claramente, con un diálogo humorístico entre Fritz y Hans, representantes antropormofizados de Prusia (Alemania) y Austria, respectivamente (¿alguien conoce el manga Hetalia: Axis Power? Pues en él me he inspirado).

Austria (bandera rojiblanca) y Prusia (bandera blanquinegra), de “Hetalia, Axis Power”.

Fritz: Jua, jua, jua… Menuda palidzsa te he dado en el campen de batalla, ¿eh, Hans? Venga, hombrrrre, pelillos a la marrr, olvidemos nuestrrras diferrrensias y únete a mí en el nuevo glorrrrioso camino hasia la patrrrria alemana, ¡ach! Ya verrrás lo bien que nos va a irrrr conmigo al manden, mein Freund. ¡Dame un abrrrrazo, tonto!

Hans: ¡A mí no me pongas las manennn endsima, niñato prrrrusiano de los cojonen! ¡Chuliten de barrrien! ¡No te las des de superrrriorr! Tú no hases ni trrrressientos años que errras una prrrrovinsia del Sacrrro Imperrrrio! No te me vennngas ahorrra con arrrmistisios y componendas! ¡Yo no quierrrrro tu edstúpida nueva Alemania parrra nada, y menos si está dirrrrigida porrrr ti, herrrreje luterrrrano! ¡Yo soy una entidad prrrropia y diferrrrensiada de tu Alemania!

Fritz: ¿Perrrro qué dises, trrrasnochado und anticuado pelele catoliquen? ¡Perrrro si errrres la misma mierrrrda gerrrrmánica que yo, payasen! ¿Ahorrra te las vas a darrrr de independiente y de diferrrrensiado? No me hagas rrreírrrr, ¡perrrro si tienes la misma culturrra gerrrrmánica que yo, begriffsstutzig!

Hans: ¡Nein! ¡Nanay de la Chinen! ¡Yo tengo mi prrrropia culturrra diferrrensiada de la tuya, con su prrrropia trrrradisión intelectual, sehr gut!

Friz: ¿Ah, sí? ¡Pues nunca había oído hablarrrr de ella! Tú nunca has estudiado una Scheisse. ¿Y en qué consiste? ¿En tomarrrr café vienés en ves de serrrrveza bávarrra? ¡Ay, que me parto de la risen!

Hans: ¡Nein! ¡No la conoses porrrque es nueva! ¡Yo tengo mi prrrropia tradisión filosófica, historrrisista, psicológica (esta es nuevessita, nuevesssita), e incluso economista!

Fritz: ¿Nueva trrrradisión economista? ¿¿¿Tú??? Perrro si te enterraste antesdeayerrr que existen los logarrritmos neperrrianos, hombrrre. ¡Esa trradisión te la acabas de sacarrrr de la manguen!

Hans: Sí,  esteeee… mmmm… está basado ennnn… ennnn… ¡ya lo tengo! Es un método totalmennnte nuevo y rrrevolusionarrrio. Conssssisste en un estudio de la Economía en base a sus implicasiones psicológicas, con la obserrrrvación dirrrecta de los fenómenos, y muy cómoden, porrrque no emplea las matemáticas (que tienen mucho achtung porque son muy difísiles). Sin nesesidad de tus esstúpidas estadísticas y experrrrimentasión naturrral y ese método sientífico que no es aplicable a las siencias sosiales. Porrrr supuesten, no nesesita de tu puto métoden historrricisita de estudio de la actividad humana.

Fritz: ¿¿¿Perrro qué me estás contandooooo??? ¡¡¡Tú estás mal de la Leiter!!! ¡¡¡Mein Gott!!! De lo que son capases algunos con tal de quedarrr como diferrrentes y no rrreconocerrr que se equivocan… ¡Esto es la rehostieeeeeen! ¡Anda y que te den, yo no me quedo a escucharrr más gilipolleses! ¡Auf Wiedersehen! ¡Ahí os quedais tú y tu… “escuela austríaca”!

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Y en eso, básicamente, consistió el cómo y el por qué del nacimiento de la escuela de Austria.

Patético…

Hasta la próxima, lectores.

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La serie de artículos “La escuela austríaca contrastada” continúa aquí.

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50 comentarios

  1. Quiero más ;_;

    Comentario por Ibeth — 30 abril 2010 @ 03:12

    • ¿Cómo te encuentras, cielo?

      Ay… si te tuviera al lado, Isabel y yo te dábamos clases de dibujo técnico.

      No te pongas triste, por favor.

      Para compensarte, a ver si la semana que viene, puedo tener un detalle contigo (tiene que ver con lo que te debo).

      Comentario por chemazdamundi — 30 abril 2010 @ 14:41

  2. Chema, ¿por que odian tanto a Dawkins si como escritor es genial?

    Comentario por Ibeth — 1 mayo 2010 @ 04:44

    • Buenos días, Ibeth.

      Se le malinterpreta muchísimo, en efecto. ¿Por qué? Ideas suyas como la de los memes (estoy pensando seriamente en adoptar dicha hipótesis para mi carrera, pues podría ayudar a explicar mejor el funcionamiento de los medios de comunicación) o la de que los genes determinan en buena parte el comportamiento humano (Gen Egoísta, aunque proviene originalmente de Sociobiología, de E. O. Wilson) suscitan bastante indignación y oportunismo político (por algo, me parece horrendo que la política interfiera con la Ciencia). Por no hablar de su “pugna” académica con Stephen Jay Gould, en donde los seguidores de ambos bandos han exagerado muchísimo las circunstancias (cuando, básicamente, están de acuerdo en que los seres vivos evolucionamos: la principal diferencia está en el grado de determinismo genético, si no yerro). De hecho, si van a apresurarse llamando a Dawkins “retrógrado”, les recuerdo que está muy en contra del antropocentrismo y adopta ideas avanzadas en biología, como que no somos el pináculo de la evolución, por ejemplo. O sus brutales críticas a la religión (ya lleva más de tres décadas con eso), recibiendo palos de todos los lados (no tiene precisamente pelos en lengua y, si hace falta, se basa en la memética para decirte que la religión es un virus mental). De hecho, le han censurado en la laica Turquía.

      Sí, me encanta Dawkins (lo admito, le conocí por su activismo antireligión: el primer libro suyo que me leí fue el Espejismo de Dios). Esta semana he terminado de leer “El Capellán del Diablo” (me interesa conocer a fondo sus maneras como biólogo. Saber biología me puede ser muy útil para mis estudios sociológicos).

      Un abrazo a todos los habituales.

      Comentario por McManus — 1 mayo 2010 @ 11:31

      • McManus:

        Gracias por tu repuesta.

        He leido dos libros de él, el gen egoísta y el espejismo de dios, tal vez el problema de él (teniendo en cuenta lo que tu dijiste y lo que dijo Ezequiel) es que nada de lo que dice es emocionalmente satisfactorio, ni para muchos ateos, ni mucho menos religiosos.

        Tal vez no satisface esa falsa “moderación” que muchos religiosos y no-creyentes pregonan, el simplemente dice lo que ve y piensa, sin tacto, como que la ciencia es uno de los pilares de desarrollo de la humanidad, y contraponiendola a la religión, claramente gana la ciencia.

        Otra idea de él, que leí en su genial libro “el espejismo de dios”, que muchos no-creyentes miran con horror, es la del exagerado respeto que le tenemos a las creencias religiosas, él ha sido claro en esa parte, que las trataría con el mismo tacto con el que trata las demás cosas, como las ideologías políticas, por ejemplo.

        Sobre su implicación política, ciertamente para nosotros los izquierdistas nada de lo que dice es emocionalmente satisfactorio ni nos ayuda en ese sentido, el que seamos egoístas por naturaleza no es nada nuevo, y ahora que puede tener alguna justificación científica, se puede convertir en un argumento pro-derecha o algo por el estilo.

        Pero el propio Dawkins lo dice, podemos enseñarle a nuestros hijos a ser Altruistas, así no sea desinteresadamente.

        Saludos.

        Comentario por Ibeth — 1 mayo 2010 @ 23:45

      • Buenas tardes-noches. Me pongo de inmediato con los mensajes atrasados. Os voy contestando a los tres, en todos los mensajes, para dar una visión de conjunto.

        Se le malinterpreta muchísimo, en efecto. ¿Por qué? Ideas suyas como la de los memes (estoy pensando seriamente en adoptar dicha hipótesis para mi carrera, pues podría ayudar a explicar mejor el funcionamiento de los medios de comunicación)

        ¿Qué te parecería redactar tu tesis sobre ese tema? Bueno, antes de eso, claro… ¿te piensas doctorar?

        Hay poco material propiamente dicho sobre ese tema. Y mucho menos en castellano. Sinceramente, creo que harías una muy buena exposición, especialmente teniendo en cuenta tu dominio del lenguaje, del que nunca dejo de maravillarme.

        o la de que los genes determinan en buena parte el comportamiento humano (Gen Egoísta, aunque proviene originalmente de Sociobiología, de E. O. Wilson) suscitan bastante indignación y oportunismo político (por algo, me parece horrendo que la política interfiera con la Ciencia).

        Ese libro, El gen egoísta, fue utilizado por este hombre, Jeffrey Skilling…

        http://en.wikipedia.org/wiki/Jeffrey_Skilling

        …que fue el presidente de la ahora conocidísima empresa defraudadora por excelencia de EE.UU.: ENRON…

        http://en.wikipedia.org/wiki/Enron

        …como el “justificante moral” de su conducta (“es que ser egoísta es natural, es normal, etc.”).

        Obviamente, toooodos los fanáticos religiosos se le han echado encima a Dawkins diciendo poco menos que ÉL es el culpable de lo que pasó en ENRON. Cuando Dawkins ESPECIFICA en el libro que una cosa es la Biología, y otra, la moral humana.

        Ahí tenéis UNA de las cosas de las que acusan al ateo Dawkins: que, por su culpa, la “bondad de la moral religiosa” se ve destruida y sustituida por un egoísmo ateo malsano, “supuestamente” propagado por él.

        Por no hablar de su “pugna” académica con Stephen Jay Gould, en donde los seguidores de ambos bandos han exagerado muchísimo las circunstancias (cuando, básicamente, están de acuerdo en que los seres vivos evolucionamos: la principal diferencia está en el grado de determinismo genético, si no yerro).

        No, no te equivocas.

        Dawkins no “traga” con procesos evolucionarios de índole no-adaptativa. Es decir, que él no cree o considera extremadamente difícil que haya otros mecanismos evolutivos APARTE de la adaptación al medio.

        Incluso ha desarrollado (o ayudado a desarrollar) una teoría de “explicación” del altruísmo (cosa que, según sus rivales cuestiona el “egoísmo evolutivo”) en base a una extensión del egoísmo, algo así como: “los seres vivos PUEDEN ser altruístas porque, a la larga, beneficia al conjunto genético, al hacer sobrevivir y mejorar genéticamente a la población”. La considero más que factible.

        Dawkins es muy radical en sus planteamientos etológicos (porque van a la base, a la raíz), cierto… pero admito que me gustan. Son radicales, pero MUY razonados y algo que me encanta: MUY COHERENTES. Como su postura moral e ideológica.

        Otra cosa que me gusta de él es que sus teorías han ayudado a los ateos a “salir del armario”, especialmente en sociedades donde la religión todavía tenía un papel muy relevante, como es el caso de EE.UU. Mi mujer dice que, de todas formas, lo que él hace es “predicar al coro”, porque sus discursos y argumentos no van tanto dirigidos a “convertir” a los creyentes religiosos al racionalismo, como a “animar” a los descreídos y ateos.

        Es más que obvio, por todo lo dicho… que le van a odiar, y no poco.

        De hecho, le han censurado en la laica Turquía.

        Turquía es cada vez menos laica. En muchas de sus escuelas se enseña creacionismo, están a vueltas con reintroducir el velo, hay una falta de libertad religiosa pasmosa, y atrévete a decir que eres ateo allí, que vas a durar menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Es una auténtica vergüenza lo que está sucediendo en Turquía: una involución.

        Desde aquí, me declaro TOTALMENTE en contra de la entrada de Turquía en la Unión Europea, por ése y muchos otros motivos más (negación del genocidio armenio, ocupación de Chipre, sojuzgamiento de kurdos, yazidíes y otras minorías, código legal retrógrado, disputas con Grecia y Bulgaria, etc., etc.).

        Un saludo a todos.

        Comentario por chemazdamundi — 3 mayo 2010 @ 21:42

  3. Gracias por el nuevo aporte. Para matar el suspenso, estaba leyendo el librito de Dobb, Introducción a la economía, que critica la teoría de formación de los precios de los austríacos, basada en la utilidad marginal. Después pasa a la posterior “evolución” de esas ideas, y quería preguntarte, Chema, si estás de acuerdo en que la teoría neoclásica es un intento de superar los fallos evidentes de la primera, agregándole un análisis de los costos de producción, y recuperando algo de eso de los clásicos. Al menos eso es lo que me pareció entender del libro.
    El tema de Dawkins, no sé de dónde viene, ni conozco su obra, pero tratando de darle una respuesta a Ibeth, diré que me parece que son las implicancias políticas de lo que afirma, las que parecen ganarle enemigos. Por el lado religioso, no hay nada que pueda agragar, que no sea obvio.
    Pero en otro sentido político, me ha parecido que sus ideas serían rápidamente detectadas por la izquierda como algo filo-burgués, por sus posibles derivaciones en la determinación de políticas (la antropología, aún la biológica, ya ha sido usada en ese sentido). Esto no implica un juicio de valor sobre la veracidad de las conclusiones de Dawkins (que no estoy capacitado para analizar), sino una mera sospecha sobre la razón de la desconfianza que puede generar en algunos sectores (con los que me identifico).
    Una ilustración de esto, puede verse en este artículo: http://archive.workersliberty.org/wlmags/wl59/clive.htm

    Comentario por Ezequiel — 1 mayo 2010 @ 23:28

    • ¿Y no te repugna ver cómo cualquier posición política (normalmente los políticos son terriblemente ágrafos en asuntos científicos) puede interferir en el buen funcionamiento de la ciencia? No hay que olvidar que la Ciencia, en principio, no debería mojarse en asuntos morales. Sino tratar de explicar las causas de un fenómeno u otro (parece mentira, pero la teoría de la evolución de Charles Darwin se ha encontrado con muchos obstáculos, al igual que la neurociencia: al parecer, jode mucho quitar razones al antropocentrismo entre muchas otras cosas). Por algo, apoyo la separación entre ciencia y política. Porque necesitamos avanzar y conocer a fondo los fenómenos del mundo, pues esto, definitivamente, puede ser la base para un mundo mejor.

      Un ejemplo de tal mezcla: Me da rabia que moralismos absurdos traten de detener la investigación con células madre. Si se pudiera aplicar a nivel médico dicha técnica en los años 90, yo no habría nacido sordo profundo (vivo con esta losa, que sólo me añade dificultades a la hora de comunicarme). ¡Dejemos avanzar a la Ciencia y cuestionemos nuestras ideas políticas si hace falta (fuera, dogmatismo: guiémonos por el pensamiento lógico)! A fin de cuentas, nadie de nosotros puede escapar de las leyes de la física. Por algo, la mano invisible reguladora de Adam Smith me parece una entelequia absurda (a fin de cuentas, el mercado está en nuestras manos). O los “agentes racionales” (la psicología ha demostrado que nos guiamos por heurísticos). Mi profesor de Teoría Sociología Contemporánea me ha recomendado “Una izquierda darwinista”, de Peter Singer: a ver si lo leo pronto, que estoy ahogado en un mar de libros. Es un ensayo en la línea de lo que estoy diciendo acá (por ejemplo, las evidencias sobre la naturaleza humana están demostrando que el anarquismo no es demasiado viable como organización social: no, no es tan fácil educar hombres nuevos). O este artículo que se ríe de muchos postulados liberales.

      Un saludo.

      Comentario por McManus — 2 mayo 2010 @ 00:01

    • Gracias por el nuevo aporte.

      De nada, hombre.

      Para matar el suspenso, estaba leyendo el librito de Dobb, Introducción a la economía, que critica la teoría de formación de los precios de los austríacos, basada en la utilidad marginal.

      Pues mira… ESO en concreto es de lo menos criticable que tienen. Que se puede criticar, pero MENOS, porque algo de razón tienen. Ya hablaremos en detalle en próximos artículos (espero).

      Después pasa a la posterior “evolución” de esas ideas, y quería preguntarte, Chema, si estás de acuerdo en que la teoría neoclásica es un intento de superar los fallos evidentes de la primera, agregándole un análisis de los costos de producción, y recuperando algo de eso de los clásicos.

      Vamos a ver… en la actualidad hay mucha gente que se lleva las manos a la cabeza porque está empezando a darse cuenta de que muchas de las primeras teorías económicas (“clásicas”) son más bien una “chufla”.

      A eso hay que responder… ¡pues claro!

      ¿Nosotros podemos seguir teniendo como base de nuestro pensamiento moral el platonismo? ¿O como referente de codificación jurídica a Santo Tomás de Aquino? ¿O la ciencia tal y como la interpretaba Alberto Magno?

      ¡Pues claro que no! ¡Todo eso está más que superado!

      Vuelvo a repetir lo miiiiiismo: a mucha gente le hace gracia la metáfora de “la mano invisible” de Adam Smith, que utilizó para referirse al poder del mercado. Ese hombre estaba explicando las cosas como la veía, según el entendimiento de su época.

      TODAS las corrientes ideológicas y de pensamiento son hijas de su época. TODAS. Y evolucionan constantemente. Adam Smith y los “clásicos” son eso… los primeros, los más básicos. Y su importancia radica en eso mismo: en que fueron de los primeros que, en vez de tomar referentes medievales, se pusieron a analizar las cuestiones económicas como un área de estudio diferenciado, y de una forma más o menos racional y científica. Pero eso no implica que TODO lo que dijeron fuera correcto o estuviera acertado.

      A Adam Smith se le estudia por Historia… y sólo por las cosas en las que acertó. De la misma forma, no se estudia a Newton por la cantidad de chorradas ocultistas y tratados de magia y religión que escribió, sino por aquello en lo que acertó (gravedad, óptica, etc.), y que nos sirvió DE BASE para poder seguir estudiando en las diferentes áreas académicas que utilizan esos descubrimientos.

      POR SUPUESTO que el neoclasicismo económico es una reforma, corrección y avance de las teorías clásicas, de la misma forma que el neokeynesianismo es una reforma de las ideas keynesianas primigenias.

      El tema de Dawkins, no sé de dónde viene, ni conozco su obra, pero tratando de darle una respuesta a Ibeth, diré que me parece que son las implicancias políticas de lo que afirma, las que parecen ganarle enemigos. Por el lado religioso, no hay nada que pueda agragar, que no sea obvio.

      Lee su obra. Te sorprenderá.

      Pero en otro sentido político, me ha parecido que sus ideas serían rápidamente detectadas por la izquierda como algo filo-burgués, por sus posibles derivaciones en la determinación de políticas (la antropología, aún la biológica, ya ha sido usada en ese sentido).

      No “por la izquierda”.

      Por algunos sectores de la ultraizquierda.

      Esto no implica un juicio de valor sobre la veracidad de las conclusiones de Dawkins (que no estoy capacitado para analizar), sino una mera sospecha sobre la razón de la desconfianza que puede generar en algunos sectores (con los que me identifico).

      Entiendo tu desconfianza, pero creo que no tienes nada que temer.

      Las implicaciones de las teorías de Dawkins han sido muuuuucho más utilizadas a favor de la izquierda que de la derecha, especialmente por cuestionar científicamente la existencia de la mismísima religión que es un fenómeno social conservador por naturaleza. Pero sí es cierto, y lo reconozco, que de entre los que han utilizado sus teorías científicas para refrendar sus ideas políticas, se encuentran varios grupos de ultraderecha… y ultraliberales.

      Sobre todo, éstos últimos, a los que el mensaje “biológico” de que el egoísmo y el interés propio es natural y normal, les suena a justificante de sus acciones egoístas. Ya he hablado de ello en otro comentario, más arriba.

      No es la intención de Dawkins el que cuatro hijos de puta interpreten sus escritos como a ellos les dé la gana. Él mismo se considera un izquierdista bastante radical (es votante de los Liberales Demócratas de Gran Bretaña, que aunque no lo veas de primeras por el nombre de “liberales”, son el equivalente a un partido de izquierdas o de centro-izquierda, muy parecido al mío, UPyD: republicanos, federalistas, ateos, socialdemócratas y social liberales).

      Respecto a ese enlace que suministras… sí, es cierto que en la vida hay más cosas que genes… pero el autor de ese enlace no es quién para ponerse a hablar de lo que no es su campo: la etología. Ni Dawkins ni Gould están diciendo NADA sobre ideologías con respecto a sus teorías científicas: es el autor del artículo el que está enlazando unas a otras… y está, por ello, interpretando (y MUY MAL a mi juicio) a su gusto las obras de estos dos científicos.

      Ya estoy HARTO de que se “interprete políticamente” a la Ciencia. La Ciencia es Ciencia… no política. Y PUNTO.

      Es justo lo que McManus ha dicho: estos científicos no tratan sobre ideologías (políticas) ni creencias (religión), tratan sobre CIENCIA. Que luego cada cual arrime esas teorías a su ideología particular, es SU PROBLEMA.

      Pero eso no es lo que pretenden (ni de lo que hablan) ambos científicos. Son los políticos quienes utilizan las teorías de ambos en SU beneficio o para atacar a su contrario.

      A esos políticos les digo… los genes no son ni de izquierdas ni de derechas: son genes.

      A cada uno, lo suyo.

      Un saludo.

      Comentario por chemazdamundi — 3 mayo 2010 @ 22:32

      • Gracias de nuevo.
        Aclaro brevemente lo siguiente: en el texto mío que citaste en realidad quise decir que yo no tenia nada que agregar que no fuera obvio, es decir que el rechazo por parte de los religiosos parece tener causas evidentes, como para que yo pueda agregar algo. Supongo que mi fracaso en escribir “agregar” corectamente y la ausencia de un “yo” explícito, sabotearon la frase.

        “”El tema de Dawkins, no sé de dónde viene, ni conozco su obra, pero tratando de darle una respuesta a Ibeth, diré que me parece que son las implicancias políticas de lo que afirma, las que parecen ganarle enemigos. Por el lado religioso, no hay nada que pueda agragar, que no sea obvio.”

        Lee su obra. Te sorprenderá.”

        Igual voy a investigar más sobre el tema, sobre todo quiero saber qué lugar ocupa en la comunidad científica.

        Sobre el tema de la relación entre la ciencia y la política, no puedo estar de acuerdo en que no exista relación en absoluto (no hablo de si debería haberla). Un gen es un gen, y en ese campo probablemente un ivestigador no haga otra cosa que buscar la mejor teoría, pero la relación histórica entre ciencias biológicas (como la antropología biológica o social) y sociedad, es lo primero que me enseñaron en mi breve paso por la carrera de Antropología (ciencia cuyo origen se entiende como herramienta de la expansión europea). Otro ejemplo es la ciencia soviética basada en el materialismo dialéctico de Engels.
        Filósofos de la ciencia tan poco marxistas como Lakatos (que es el autor con más prestigio entre mis profesores), también hacen una diferenciación entre la lógica interna de la ciencia y su contexto social. Esto seguramente varía mucho de ciencia a ciencia.
        Sobre el debate en cuestión, parece que la ideología se ha colado de alguna manera, ya que lo encuentro reproducido en otros lugares, en términos parecidos, por parte de los mismos participantes. http://en.wikipedia.org/wiki/Steven_Rose
        http://forum.richarddawkins.net/viewtopic.php?f=6&t=31587
        y parecía haber un gran etcétera en el buscador.
        En todo caso, es un debate que no conocía y que voy a investigar en cuanto pueda. Saludos.

        Comentario por Ezequiel — 3 mayo 2010 @ 23:46

  4. Yo no intento discutir cuál debería ser la relación de la política con la ciencia.
    El artículo se centra, más bien, en la cuestión de si existe tal relación en nuestra sociedad, entre la política y la ideología, y la ciencia. Y en la cuestión de si la teoría de Dawkins es, simplemente, verdadera o falsa, más allá de sus implicancias ideológicas.
    Sobre cualquier afirmación sobre la naturaleza humana, me abstengo de cualquier opinión.
    Saludos.

    Comentario por Ezequiel — 2 mayo 2010 @ 00:44

  5. Dejen de pelear =<

    Comentario por Ibeth — 2 mayo 2010 @ 01:21

  6. Para conjurar ese peligro, amplío mi aclaración: no sólo no quiero discutir lo comentado más arriba, sino ninguna cosa en absoluto. No creo mucho en la posibilidad de entenderse a través de discusiones por este medio, o al menos he tenido muy malas experiencias a este respecto.
    Por eso, si puedo aportar algo útil, lo intentaré, ojalá que les sirva, y sino, cada cual seguirá por su camino, lo más contento. A esto y a hacer preguntas puntuales quiero limitar mi participación, además de agregar alguna muestra de dilettantismo que no tenga nada que ver con lo que esté en cuestión…

    Comentario por Ezequiel — 2 mayo 2010 @ 02:27

  7. En el manga (Hetalia) Gilbert siempre molesta a Roderich xD

    http://media.photobucket.com/image/austria%20prussia/HetaliaLove/-Pairings-/Austria%20x%20Prussia/bto01s.gif?o=56

    nyonnyonnyon

    Comentario por Ibeth — 2 mayo 2010 @ 11:36

  8. Hoy, en un debate, cometí el craso error de cuestionar a Freud.
    Mierda…

    Comentario por Ibeth — 5 mayo 2010 @ 02:31

    • Joder, ¿se te echaron encima o qué? ¡Ay, qué malo es tener ídolos! Sé de lo que hablo: tengo un compañero de clase que adora a Nietzsche y me llegó a decir la burrada de que sólo le hacen falta cuatro libros, el resto es pura paja (siguiendo a Nietzsche, que precisamente necesitó leer más que “cuatro libros” en su vida). Coño, que hay vida más allá de Nietzsche: yo admiro a Bertrand Russell, personalmente. Pero… ¡claro que hay que conocer a muchos otros filósofos!

      A mí casi se me echa encima mi prima por cuestionarle el psicoanálisis de Lacan (que ya denunció Alan Sokal en su momento por estar lleno de jerga matemática incomprensible y mal usada). Menos mal que ningún psicólogo/neurólogo serio le tiene como referencia). En cuanto le dije lo de los términos incomprensibles, alcanzó a decirme que podría ser que los usara como jerga o referencia, en otro sentido. No me convence, pues esto oscurece precisamente lo que quiere decir: una serie de perogrulladas, quedando como imbécil si las expresa claramente (con tanta oscuridad, parece más erudito). Nooooo… dejémonos de lado entelequias como la “psique”, busquemos más bien “procesos biológicos” en el cerebro humano y su actividad neuronal. En realidad… resulta que el cerebro sí es un pringoso órgano biológico (eso sí, muy complejo). Coño, que el monismo está a la vuelta de la esquina (y ha triunfado). Hay muchos psicólogos de pacotilla que no se han enterado de esas noticias recientes: la neurociencia ha avanzado una barbaridad en los últimos 40 años. Y no hace falta recurrir a infumables abstracciones para explicar el cerebro: en mi campo de interés, el pensamiento crítico, me interesa muchísimo saber sobre sesgos cognitivos.

      Un saludo.

      Comentario por McManus — 5 mayo 2010 @ 09:11

      • =_= No vale la pena, es del tipo de gente que cree que estamos jodidos por culpa de las ciencias exactas.

        Meterse con Freud es algo similar a meterse con Jesucristo xD

        Comentario por Ibeth — 5 mayo 2010 @ 20:12

        • No… discutáis… con… fanáticos.

          Se les tiran las pruebas a la cara, se les dice lo imbéciles que son… y se larga uno dando el portazo.

          Ya hablaremos algún día sobre las diferentes ramas pseudocientíficas de cada área académica. Pienso hacer una lista EXTENSA.

          Bueno, al grano. Ibeth, te envié un mensaje al privado, pero no he recibido contestación. ¿Te llegó lo que teníamos pendiente?

          Comentario por chemazdamundi — 6 mayo 2010 @ 19:55

  9. Tome amigo Chemazdamundi, informe sobre el dinero “made in Garrafal”
    http://www.rafapal.com/?p=5216
    ¿A lo mejor Garrafal lo ha entendido mal?
    Un saludo

    Comentario por NewZealander — 5 mayo 2010 @ 12:10

    • No, no es que lo haya entendido mal. Es que está mintiendo como un bellaco (otra vez).

      En fin… voy a tener que escribir ooootro artículo para explicar lo mismo. ¡Que el dinero no es deuda ni se crea así, cojones!

      Manda huevos. ¿Estos conspiranoicos no descansan nunca o es que tienen todos los días libres en el manicomio? Joder, qué plastas.

      Un saludo.

      Comentario por chemazdamundi — 5 mayo 2010 @ 18:00

  10. Buenas, que me quiero aliviar un poco.

    ¡Anda, Carl Menger! Estoy leyendo a Karl Polanyi por obligación en una asignatura y elaborando un resumen en donde recojo sus palabras con tal de exponerlo y aprobar la asignatura. Básicamente, el Sr. Polanyi (austríaco, por otra parte… aunque reparte muchas tollinas a los liberales) dedica un pequeño apartado a Carl Menger (según Karl, introdujo la noción de escasez en Economía, ¿qué tiene eso de cierto, Chema?), en donde escribe detallitos como: “debido a los brillantes y formidables logros de la teoría de precios iniciada por Menger…”.

    Por otro lado, ¿qué opinas del bueno de Karl Polanyi? No acabo de verlo claro (su crítica al liberal, en “El Sustento del Hombre”, arranca con un “se mezcló la economía en general con la economía del mercado y la jodimos”), me parece que no pasará por el Olimpo de la Economía (donde descansan, entre otros, Adam Smith, Keynes o Galbraith). Además, me parece demasiado abstracto para mi gusto. Me he fijado en una tendencia: suelta una perorata y acaba por tener que hacer párrafos a modo de resumen. Cuesta un pelín desentrañar su florida retórica -es eso o la traducción, en donde me echan a la cara, sin venir a cuento, palabras extranjeras o incoherencias: en vez de cosmovisión, tenemos Weltanschauung, o “el interés concreto de la economía era la alocación (sic) de medios insuficientes para la subsistencia del hombre”-.

    Un saludo, Chema.

    Comentario por McManus — 24 mayo 2010 @ 00:10

    • ¿¿¿Polanyi???

      ¿¿¿¿¿¿Polanyi??????

      Juaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, jua, jua, jua, jua…

      Buen nombre para una marca de vodka, jo, jo, jo…

      Además, me parece demasiado abstracto para mi gusto.

      suelta una perorata y acaba por tener que hacer párrafos a modo de resumen.

      Cuesta un pelín desentrañar su florida retórica

      en donde me echan a la cara, sin venir a cuento, palabras extranjeras o incoherencias

      Pero si tú mismo lo has resumido A LA PERFECCIÓN. ¿Qué falta te hago yo para darte mi opinión al respecto de filósofos que se dicen sociólogos/antropólogos y que tienen ínfulas de economistas? ¿No ves que TODOS pecan de lo mismo?

      Son DIVAGADORES profesionales, eclécticos de la información sin especialización ni sistematicidad, que saben de Economía lo mismo que Aristóteles de televisores de plasma. Este tío será un crítico del liberalismo, sí. Guay. Bien. Gracias. Pero es de los PEORES críticos del liberalismo, porque CAE en el mismo error que los liberales al criticarles con su mismo “sistema”: “divagaciones”, “estudios directos de la realidad”, “interpretacionismo histórico”, “ausencia de método científico”, “peroratas salidas de mi mente mientras estaba sentado en un sillón”, etc.

      Filosofadas, vaya.

      Se le tiene “algo” en cuenta por ser de los más antiguos críticos al liberalismo (es anterior a Keynes). Yo lo conocía por este libro, La Gran Transformación, que en su día dio que hablar (critica el capitalismo):

      http://es.wikipedia.org/wiki/La_gran_transformaci%C3%B3n

      Pero, si bien escribió sobre Economía, no era economista (como Fukuyama: hace una crítica económica SIN haber estudiado Economía, sino FILOSOFÍA). En honor a la verdad, he de admitir que en los tiempos de Polanyi, la Economía todavía estaba en su adolescencia, y no tuvo mucho material para formarse. Fukuyama no tiene esa excusa.

      Ay, qué risa.

      Polanyi.

      El “antiaustríaco” que criticó a los “austríacos” con sus mismos métodos.

      Incluso con el mismo “retorcimiento” del lenguaje.

      No es que vaya a quedarse a las puertas del Olimpo de los economistas. Es que ese tipo no ha visto ni el timbre. Mezcla antropología, sociología y economía (sin tener muy claro qué es cada cosa) en un maremagnum etéreo “batiburrillesco” infumable.

      Ahora, en su papel como sociólogo, ya no entro. Supongo que por eso lo habrás estudiado en tu facultad. Nota: algún día tengo que pararme a estudiar detenidamente el por qué la mayoría de filósofos acaban buscando salida profesional en la antropología y en la sociología. Casi todos los profesores que tuve con licenciatura en Filosofía, habían estudiado (“se habían especializado”, decían ellos) en antropología.

      Un saludo.

      Comentario por chemazdamundi — 24 mayo 2010 @ 14:12

      • D8 Yo ya había escuchado sobre Polanyi, ya se me hacían extrañas las citas que ponían en el libro =D

        Comentario por Ibeth — 24 mayo 2010 @ 19:13

      • Muchísimas gracias por la opinión sobre Polanyi. Hoy expuse buena parte. En efecto, el profesor me confirmó que la visión sociológica de Polanyi está muy condicionada por su “particular” entendimiento de la Economía. De hecho, no ocupa ningún lugar notable ni en la propia Sociología. En fin, ya leeré en verano a Anthony Giddens, que me tira mucho más, además de ser bastante conciso (como todo británico de pro).

        Nota: algún día tengo que pararme a estudiar detenidamente el por qué la mayoría de filósofos acaban buscando salida profesional en la antropología y en la sociología. Casi todos los profesores que tuve con licenciatura en Filosofía, habían estudiado (“se habían especializado”, decían ellos) en antropología.

        Yo también me lo he preguntado: ¿será que en Antropología el método es muy cualitativo y hay muchísimo espacio para las interpretaciones propias, además de ser más difícil de falsar y verificar*? Lo confieso: de momento, soy bastante cualitativo, un nocivo vicio pero que no tengo más remedio porque no se me dan demasiado bien las matemáticas (a ver si pronto las retomo, que estoy leyendo más sobre ciencias experimentales para paliar mis deficiencias: quizás estudie Biología como complemento para Sociología -es que así veo el futuro: no nos queda más remedio que aliarnos con las ciencias de la naturaleza: la etología, el materialismo cultural y la sociobiología son avances que deberíamos tener en cuenta-). Al mismo tiempo, veo cómo muchos filósofos de la ciencia (o sociólogos) tienen mucho miedo a la Ciencia en sí misma (de hecho, muchos de ellos jamás han realizado un experimento en serio o, al menos, han contemplado detenidamente los pasos de uno -yo tampoco, pero quiero arreglar este defecto-): miro con bastante recelo a Kuhn y su noción simplista de las revoluciones científicas. John Gribbin, en su Historia de la Ciencia (1543-2001), lo confirma: es de perogrullo que la Ciencia es una sucesión accidental de hipótesis y teorías que se van confirmando. En pocos casos se pueden hablar de revoluciones, sería más acertado hablar de transformaciones paulatinas y adaptaciones, confirmaciones o refutaciones de viejas teorías.

        Saludos, habituales.

        * Nota: me interesa matizar un poco lo que dijo Karl Popper y lo que muchos críticos han señalado, con razón: ¿no se habrá olvidado del asunto de la verificación?

        Comentario por McManus — 24 mayo 2010 @ 22:20

        • Lo gracioso es que esas teorías funcionan Mac, podrán no ser absolutos, pero sorprende cuan exactos pueden ser los modelos que nos brinda la física D:

          Comentario por Ibeth — 24 mayo 2010 @ 22:44

        • Giddens es DIOS.

          O, por lo menos, el dios de la Sociología.

          Lee, lee. No te defraudará (espero).

          En Periodismo nos lo tragamos ENTERITO. Desde mi punto de vista, es quizás el mejor sociólogo de los últimos tiempos. Y científico, conciso y práctico: no divagador, ni “filosófico”.

          Al mismo tiempo, veo cómo muchos filósofos de la ciencia (o sociólogos) tienen mucho miedo a la Ciencia en sí misma (de hecho, muchos de ellos jamás han realizado un experimento en serio o, al menos, han contemplado detenidamente los pasos de uno

          ¡Ahí, ahí!

          ¡Sí, señoooooooor!

          Plas, plas, plas, replas.

          AHÍ está, magistralmente expresado, el eterno problema del metaestudio de las “Ciencias Sociales”. Y de lo que “pecan” la mayoría de sus autores.

          Lo confieso: de momento, soy bastante cualitativo, un nocivo vicio pero que no tengo más remedio porque no se me dan demasiado bien las matemáticas

          Amigo… a partir de ahí, ya puedes entender CÓMO separar a un economista de verdad de un “divagador sobre Economía” como Fukuyama o Polanyi: mucho bla, bla, y mucha opinión… pero, ¿y las pruebas, payo? Ya hablaremos en detalle sobre este apasionante tema cuando escriba el artículo acerca del odio a las matemáticas de la escuela de Austria. Observaremos cómo ese “odio” (yo más bien diría temor), se extiende a más pseudoestudiosos y “filósofos” de la Economía.

          Ya me estoy frotando las manos con antelación.

          ¿no se habrá olvidado del asunto de la verificación?

          Si te refieres a Popper, es cierto. El problema que tiene es que, si bien estudió la Ciencia en sí misma, él no era un científico profesional. Es decir, no sabía o no llegaba a entender cómo estudia un científico (de Ciencias “duras”) y cómo emplea su método. Sus aportaciones van por otro lado.

          Comentario por chemazdamundi — 24 mayo 2010 @ 22:55

  11. http://semana.com/noticias-economia/europa-tercermundista/139158.aspx

    Lo diré de una vez, suerte con el neoliberalismo, Europeos 8D, porque ahora tomará más fuerza de la que tenía.

    #Movimientopendular

    Comentario por Ibeth — 24 mayo 2010 @ 01:47

  12. Nuestro himno 8D

    Comentario por Ibeth — 24 mayo 2010 @ 20:21

    • Ja, ja, ja, ja…

      Oye, Ibeth…

      ¿Qué tal las elecciones en colombia? ¿Crees que ganará Mockus? ¿Qué tal ves tú a ese candidato?

      Comentario por chemazdamundi — 24 mayo 2010 @ 20:29

      • Pues personalmente, no comulgo mucho con el pensamiento neoliberal de Antanas, pero si te soy sincera, votaría por él si tuviese la oportunidad, no porque comulguemos en ideología, si no porque tiene buenos antecedentes políticos.

        Antanas fue un alcalde muy exitoso, como Sergio Fajardo, lo suyo va más por la pedagogía, creo que él cree que empezaremos a cambiar como país cuando cambiemos nuestra actitud, he allí su “talón de aquiles” según los Uribistas, sus métodos son más conciliadores y algo moralistas, pero casualmente funcionan.

        No creo que suponga el gran cambio, pero estaría bien para empezar, el problema es que en colombia estamos acostumbrado a otro tipo de cosas, ¿me entiendes?, el colombiano promedio tiene la irremediable tendencia a creer que los buenos políticos son los que sostienen sus ideas a pesar de que sean estupideces (la rectificación es símbolo de incoherencia y debilidad) y no creo que Antanas la tenga fácil en estas elecciones, hay algo que él no tiene que casi todos sus contrincantes tienen: maquinaria.

        Una maquinaria política hace la diferencia, mientras Antanas tiene el apoyo de uribistas arrepentidos, jóvenes y una buena parte del voto de opinión, los partidos políticos tradicionales estan más organizados, incluso, compran votos, ya sea con comida o con dinero.

        No es la mejor opción del mundo (creo a veces que algunas cosas que hizo en Bogotá no me agradan, como por ejemplo, el tratar de conseguir más recursos para la UNAL subiendo la matrícula), pero creo que es lo más decente, quizá es el único candidato que insiste en que paguemos impuestos, no es porque crea que eso es especial, si no que a pesar de lo que dicen, tiene los suficientes pantalones para decir lo que va a hacer que hagamos (en este caso, implantar esa cultura de pagar impuestos)

        No va a ganar, y si gana está bien de buenas, en los debates no le va bien, es muy lento, si no estas acostumbrado a su lenguaje, no le entiendes (aunque yo si le entiendo), dice cosas bastante impopulares pero jodidamente ciertas (como cuando dijo que seguiría fumigando con glifosato mientras encuentra otra solución más eficiente), casi siempre tiene que echarse para atrás (como cuando dijo que era escéptico, o que lo único que admiraba de Chávez es que había sido electo democráticamente, eso pude entenderlo, porque es verdad, pero el colombiano promedio cree que Chávez está allí porque hizo magia en el 98), y tiene una actitud poco usual para ser un político.

        Nunca le han podido criticar por politiquero, o por recibir dádivas, pero si le critican porque se casó en un circo o porque se bajó los pantalones en la UNAL, y eso, (junto al reciente invento de que es Chavista y ateo) tiene peso electoral en este país, mucho más que los antecedentes importantes.

        (Que importa que Santos, a pesar de que es economista, cuando estuvo en el ministerio de hacienda, haya doblado la deuda externa, lo que interesa es que estuvo con Uribe y se dedicó a eliminar la inseguridad en el campo, descuidando la seguridad de las grandes ciudades)

        Si quieres saber más de antanas, mira sus propuestas:

        http://www.antanasmockus.com/propuestagobiernoframe.aspx#economia

        No es menos de lo que se espera usualmente de un matemático, claro, conciso, y nada sorprendente, es simplemente un conjunto de cosas que (yo lo considero) debería tener un país medianamente decente.

        Comentario por Ibeth — 24 mayo 2010 @ 21:35

        • Una maquinaria política hace la diferencia, mientras Antanas tiene el apoyo de uribistas arrepentidos, jóvenes y una buena parte del voto de opinión, los partidos políticos tradicionales estan más organizados, incluso, compran votos, ya sea con comida o con dinero.

          Exactamente el mismo problema que tenemos los partidos pequeños aquí.

          Sustitúyase “comida” por “subvención” (por ejemplo, la subvención agrícola PER), y listos.

          quizá es el único candidato que insiste en que paguemos impuestos

          ¿¿¿Seguro que ese hombre es neoliberal???

          si no estas acostumbrado a su lenguaje, no le entiendes (aunque yo si le entiendo)

          Quizás sea porque es un “friki” matemático, por lo que he leído en la prensa española.

          No es menos de lo que se espera usualmente de un matemático, claro, conciso, y nada sorprendente, es simplemente un conjunto de cosas que (yo lo considero) debería tener un país medianamente decente.

          Buen resumen, señorita universitaria.

          Y una muy buena exposición.

          Como siempre, claro.

          Un beso.

          Comentario por chemazdamundi — 24 mayo 2010 @ 21:55

          • Chemaz, creo que es neoliberal porque tiene una convicción privatizadora, como todos los neoliberales.
            Sabe que el estado necesita dinero (por eso insiste en los impuestos)y que se debe tener un especial cuidado con ese dinero, pero todavía no comprende que privatizar debería ser la última opción, la raíz del problema es como se usan los recursos públicos, y dentro de eso está el gestionar bien las empresas del estado.

            Comentario por Ibeth — 24 mayo 2010 @ 22:49

            • pero todavía no comprende que privatizar debería ser la última opción, la raíz del problema es como se usan los recursos públicos, y dentro de eso está el gestionar bien las empresas del estado.

              Ya tengo OTRO tema para un futuro artículo.

              Eres una socialdemócrata de pura cepa, Ibeth.

              Comentario por chemazdamundi — 24 mayo 2010 @ 22:59

            • Que los extintos dioses te bendigan, Villalonga. Mereces el beso de Baal por ser tan amigote de Aznar y por esa vergonzosa privatización de Telefónica (clarísimo ejemplo de empresa sin mucho mérito).

              Comentario por McManus — 24 mayo 2010 @ 23:07

            • Es que considero que no es lo mismo vender una fábrica, obtener algo de dinero, a tener la fábrica.
              Es como si tu y yo tuviesemos una fábrica de palillos, que nos da x cantidad de dinero cada mes, una empresa que tiene la oportunidad de ser más eficiente y de reportarnos más beneficios, en este caso sería un equivalente a la empresa estatal.

              Si tu y yo vendiesemos la fábrica de palillos y tras eso, usaramos el dinero en tonterías (el punto es que lo usaramos mal), no estaríamos haciendo nada útil diferente a recibir una cantidad de dinero bastante razonable.

              En cambio si hubiesemos optado por mejorar su eficiencia (y eso incluye, una mejor administración) lo más probable es que hubiese empezado a reportar más beneficios, sería más seguro, aunque no sería taaanto dinero como el que obtendríamos al venderla.

              Pasa lo mismo en colombia, venden el 10% de ecopetrol, engordan las arcas del estado, y quien sabe que rayos pasará con ese dinero D:, porque sería diferente si lo invirtieran en hacer más escuelas, o más hospitales.

              Hay que controlar ambas cosas, primero, usar bien el dinero de las privatizaciones (si ya no se podía hacer algo más, claro) y segundo, tratar de evitarlas, mejorando las empresas públicas.

              Eso para los liberales es utópico, para mi no, es lo razonable, aunque no sea la solución más fácil.

              Comentario por Ibeth — 24 mayo 2010 @ 23:23

  13. yo no comulgo en absoluto con la escuela austriaca de economía pero después de leerme tu articulo me parece que aquí lo único que has hecho es descalificar insultar faltar acusar sin ningun fundamento o al menos no lo veo por ninguna parte, no explicas nada en serio , es todo muy cutre argumentalmente, no he visto ni una sola refutación, demostración o algo de lo contrario de sus principales postulados, por qué es falsa su doctrina , lo del rollo macabeo de la acción humana , su política económica , su filosofía de la libertad… nada de nada , haces de la escuela austriaca un hombre de paja a tu gusto y luego lo destrozas ante 4 ignorantes en teoria economia, tipica falacia…
    lo siento , espera algo mas ;)
    Saludos

    Comentario por Josh — 22 julio 2010 @ 10:14

    • después de leerme tu articulo me parece que aquí lo único que has hecho es descalificar insultar faltar acusar sin ningun fundamento o al menos no lo veo por ninguna parte

      Bueno, a mí me parece que he hablado de:

      a) Los falsos orígenes de la escuela de Austria y su abuso y falsa comparativa con corrientes anteriores.

      b) Su relación con el psicoanálisis de Freud, que es lo que hace entender el anticientificsimo declarado de esa “escuela” ya desde sus orígenes.

      c) Aparte, he hecho un resumen de las características de esa escuela: anticientificismo, rechazo de la metodología científica y del uso de Matemáticas, etc.

      Si TÚ no has visto ESOS argumentos, allá TÚ.

      Ponte gafas.

      no explicas nada en serio

      Como para no reírse con la escuela de Austria. Ni yo ni ningún economista que NO pertenezca a ella se la toma en serio. Es IMPOSIBLE CON ESAS CARACTERÍSTICAS DE LAS QUE HE HABLADO.

      nada de nada , haces de la escuela austriaca un hombre de paja a tu gusto y luego lo destrozas ante 4 ignorantes en teoria economia, tipica falacia…

      ¡Uy! ¡Mira, mira, mira lo que pone AL PRINCIPIO, EN EL TITULAR!

      Presentación. Esquema de trabajo de una crítica a la escuela de Asutria”.

      ¡Ahí vaaaaaa!

      ¡Pero si resulta que esto es sólo el principio!

      Vaya hombre, resulta que el nene ha sido tan inútil de no leerse EL TITULAR del artículo y no se ha dado cuenta de que éste es el SEGUNDO de una SERIE DE ARTÍCULOS, y que no es más que una mera INTRODUCCIÓN PARA LO QUE VA A VENIR DESPUÉS.

      Pues claro que no he hablado de las falacias matemáticas de la escuela austríaca ni su penoso papel en el desarrollo de la teoría marginalista, ni he hablado acerca de que uno de sus fundadores no sabía ni sumar, ni he mencionado la teoría del jersey de Caplan ni he podido hablar del papel fundacional del neoliberalismo de Hayek ni la falsedad de su modelo de ciclo económico, ni muuuuuuchas cosas más.

      ¿Por qué?

      Andaaaaaa, pero si resulta que ESO toca en otros artículos SIGUIENTES porque ÉSTE es una introducción, COMO PONE EN EL TÍTULO DEL ARTÍCULO.

      ¿Te gusta hacer el ridículo?

      A mí me encanta señalártelo.

      lo siento , espera algo mas ;)

      Sí, yo también esperaBA algo más de ti: que supieras leer

      y que supieras escribir.

      ¡Cincuenta y dos faltas! ¿Has pensado en poner puntos alguna vez a la hora de escribir? ¿O es que no respiras cuando hablas?

      Je, je, je…

      Recoja su owned en “Recepción” al salir, gracias.

      Comentario por chemazdamundi — 25 julio 2010 @ 17:30

  14. Un poco más de lo mismo, pero creo que es gracioso:

    “Some readers have expressed interest in the Austrian School of economics. What is the Austrian School, and what is its role?
    The Austrian School is a branch of marginalist economics. It differs from the other schools of marginalism by avoiding mathematics. (…)” (y sigue)

    http://critiqueofcrisistheory.wordpress.com/responses-to-readers%e2%80%94austrian-economics-versus-marxism/

    Jeje, lo leí y me acordé de ustedes, saludos.

    Comentario por Ezequiel — 2 agosto 2010 @ 03:12

  15. (Le reparte torta a todos) en una hora cumplo 18 :’D

    Comentario por ibethk — 3 agosto 2010 @ 05:44

    • ¡¡¡FELICIDADEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEES!!!

      ¡¡¡Ya eres mayor de edad (al menos en España)!!!

      P.D.: ¿¿¿Por qué nunca puedo comentar en tu página???

      Comentario por chemazdamundi — 4 agosto 2010 @ 10:22

    • Un saludo tardío, Ibeth, y para tan grave momento, es imperativo regalarle un consejo (a esta juventud descarriada): http://www.youtube.com/watch?v=t9dbacyxpPo

      Comentario por Ezequiel — 5 agosto 2010 @ 17:28

  16. Me parece un poco burda y desatinada tu crítica. Me parece además que has leído un par de libros de divulgación de ciencia, pero no tienes más que pocos conocimientos en lógica, matemáticas y economía. Se ve que no conoces el método de la ciencia positiva y las limitaciones de la ciencia positiva, te invito a que leas a Jesús Huerta de Soto y su justificación de por qué no se puede aplicar lo positivo a la economía. Toda tu justificación no fue más que un simple capricho de escuchar acerca del tema. Jamás das una buena crítica del método apriori en la Economía, y por otro lado, a diferencia de Freu, los Austriacos jamás basan sus resultados en análisis estadísticos, por lo que no entran en el terreno de la ciencia positiva. Por cierto, “muchacho” déjame decirte, comentarte, informarte, que la ciencia positiva no es el único tipo de ciencia que existe. Tu crítica además de ser poco profesional en tu crítica, dando juicios de valor, es bastante pobre, diga de un ingeniero que predice las crisis y los precios con estadística y sin teoría formal.

    Hay un muy buen libro que se llama “Introducción a la Lógica” de Copi. Te invito a leerlo, además a adentrarte más a la escuela Austriaca de economía y su lógica impecable. Por cierto, los Austriacos ha predicho todas la crisis que ha habido, sin falta de alguna, y ellos aún así no toman en cuenta ese hecho histórico, pues sería algo positivo hacerlo, pero algo debe decirnos eso. Por otro lado, ni siquiera el mismo Popper, ni Wittgenstein pudieron en su momento rebatir las teorías de los Austriacos.

    Te felicito por interesarte en estos temas, ya sabes dónde se encuentra la lógica en la economía, sólo te falta darte cuenta de ello, si eres sabio y paciente un día aceptarás ñas teorías Austriacas, también te felicito por este post que hace crítica a la pseudo-ciencias como el psicoanálisis y los platillos voladores de Mausán con un par de conocimientos sobre ciencia adquirido en algún libro de la ciencia para todos o algo por el estilo, pero necesitas una mayor carga si quieres tachar a algo tan cierto como son las teorías Austriacas de pseudo-ciencia.

    Víctor Volcán Variya

    Comentario por Víctor Volcán Variya — 15 noviembre 2012 @ 08:11

    • Me parece, retrasado mental, que YO sé más que tú y treinta como tú sobre juicios empíricos y matemáticas.

      ESTO que estás leyendo no es sino la introducción.

      Tienes más artículos a tu disposición.

      Ya sólo con eso (con no leer BIEN y HASTA EL FINAL) has demostrado ser una mierda como crítico, como lector y como persona. Pero es que hay bastante más.

      https://chemazdamundi.wordpress.com/2010/10/14/la-escuela-de-austria-contrastada-pseudociencia-en-economia-la-utilidad-marginal-en-la-obra-de-carl-menger-de-donde-procede-el-desprecio-al-metodo-cientifico-y-la-metodologia-de-la-escuela-austriac/

      https://chemazdamundi.wordpress.com/2010/10/14/la-escuela-de-austria-contrastada-pseudociencia-en-economia-la-utilidad-marginal-en-la-obra-de-carl-menger-de-donde-procede-el-desprecio-al-metodo-cientifico-y-la-metodologia-de-la-escuela-austriac/

      https://chemazdamundi.wordpress.com/2010/09/07/falacias-economicas-iii-la-importancia-del-lenguaje-matematico-en-la-formulacion-cientifica-economica-la-paradoja-de-auiles-y-la-tortuga-y-la-escuela-de-austria-contrastada-pseudociencia-en-econ/

      El último enlace, en el que analizo la teoría austríaca del ciclo de negocios es, quizás, el más relevante para que puedas ver mi profesional como economista, que es lo que soy. Sí, soy economista… tal y como he señalado en mi presentación. Seguro que ni se la ha leído. No es por nada… es que ha demostrado no haberse leído ni el índice, donde muestro que he escrito MÁS artículos aparte de éste en el que está comentando.

      y por otro lado, a diferencia de Freu, los Austriacos jamás basan sus resultados en análisis estadísticos

      1) Freud. Aprende a escribir y a no usar el corrector que se te nota bastante.

      2) PRECISAMENTE por eso son una panda de mentirosos y de hijos de puta: porque no utilizan los análisis estadísticos ni los datos contrastados empíricamente… sino su mera y sencilla opinión. Opinión que ANTEPONEN al análisis científico con DATOS empíricamente contrastados.

      3) Freud no era precisamente el adalid del contraste empírico. ESO que usaba no se le puede llamar estadística seria.

      “Introducción a la Lógica” de Copi. Te invito a leerlo, además a adentrarte más a la escuela Austriaca de economía y su lógica impecable.

      Lo digan Copi o su puta madre, la escuela de Austria no utiliza una lógica impecable. Porque no la usa: si utilizan una definición de ciclo económico merced a una serie de postulados que NO SE CUMPLEN EN LA REALIDAD FÍSICA… no hay lógica que valga, ni impecable ni no impecable. El problema, tuyo y de todos los seguidores de la escuela austríaca es el siguiente: que mentís. Si uno dice que tal cosa sucede así y luego no sucede así… pues no hay más que hablar. Si te empeñas en seguir diciendo que eso sucede tal y como dices aun en contra de la evidencia… no estás teniendo OTRA opinión igual de válida que la del método científico, que reformula la hipótesis si ésta se demuestra inválida al ponerla en práctica… estás defendiendo una mentira por tus santos cojones.

      ni siquiera el mismo Popper, ni Wittgenstein pudieron en su momento rebatir las teorías de los Austriacos.

      Sí lo hicieron… mandándolas a tomar por culo. YO ya he demostrado cómo mienten en la teoría del ciclo de negocios y en cómo computan la utilidad marginal, por ejemplo. Ahí están las pruebas y los autores ECONOMISTAS (que no filósofos) que las proporcionaron. Y seguiré dándolas porque todavía tengo muuuuucho de qué hablar. Los austríacos mienten en cantidades industriales a lo largo de todos sus textos.

      pero necesitas una mayor carga si quieres tachar a algo tan cierto como son las teorías Austriacas de pseudo-ciencia.

      Y tú, maldito imbécil, necesitas leerte todo lo que he escrito ANTEs de criticar nada. Porque has sido TAN gilipollas de ni leer el índice de artículos y te has creído que éste era el único en el que escribí algo sobre la escuela austríaca, quedando más que humillado en tu triste y patético intento de desacreditar una de las pocas demostraciones en castellano que muestran cómo los austríacos mienten masivamente.

      P.D.: ya hablaré de Huerta de Soto.

      P.D.(2): usted no cumple con las normas para poder comentar que he especificado en el menú inicial. No, no las cumpole. Léaselas. No se le desfiltrarán más comentarios.

      ¡Siguiente payaso!

      Comentario por chemazdamundi — 15 noviembre 2012 @ 20:20

  17. Un tedio leer lo mismo y lo mismo y lo mismo,,, y “su supuesta superioridad academica” no me dicen nada contra la escuela austriaca y me queda poco claro que desean decir sí siempre dicen que es “acojonante”. Deberían ser más directos y no darle tantas vueltas..no saben que decir y aclaro apenas estoy conociendo la escuela austriaca y no sé de economía y tampoco defiendo la escuela austriaca. Lo único que puedo juzgar es su redacción pobre y repetitiva hacia un mismo tema sin complementarlo… Es mi “humilde” crítica.

    Comentario por cesar — 21 diciembre 2012 @ 02:10

    • Debería haberse dado cuenta, pedazo de merluzo, que ésta es la introducción y que si hubiera leído bien el COMIENZO del artículo, habría observado que existe un índice de artículos sobre la escuela de Austria. En él podrá observar que existen varios artículos MÁS, algunos de los cuales ya no se dedican a hacer una introducción, sino a entrar en materia matemática. Podría haberse saltado los artículos introductorios y haber comenzado por los más avanzados si su inteligencia, capacidad de observación y de lectura dieran para más. Pero usted carece de todas ellas… cosa que se nota en su pobre escritura (tiene usted dieciséis faltas).

      Encantado de haberle dejado en ridículo.

      Comentario por chemazdamundi — 21 diciembre 2012 @ 14:08

  18. Muy bueno el artículo (y la serie de posts), tienes más razón que un santo en lo que estás diciendo (y lo dice un estudiante de física).

    Me ha encantado la referencia a Hetalia (by the way, hay dos capítulos de la 3ª temporada con guerras entre Austria y Prusia). Aunque los personajes originales se llamaban “Gilbert” y “Roderich”.

    Comentario por Jesús Quirantes Ros (@hijodelprofe) — 24 marzo 2016 @ 18:42


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