El diario de Chemazdamundi.

25 octubre 2010

El hombre lobo de la Transilvania española: un relato de auténtico terror.

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Hola, buenas.

Este no va a ser un artículo sobre Economía, que es lo que seguramente estaríais esperando. Hoy voy a tratar un tema bastante diferente.

Os recuerdo que ésta no es sólo la página web de un economista que se dedica a desmentir falacias sobre su área de especialización académica, sino que es también mi propia página personal. Así que aprovechando que se acerca el día de Todos los Santos (la festividad de Halloween para otros más “modernos”) voy a escribir para todos vosotros, queridos lectores, un artículo que es a la vez un relato de terror (bueno, más o menos) y un artículo antropológico desmitificador de supersticiones.

Lo vuelvo a especificar por si algún nuevo lector no lo sabe, en mi blog me dedico a desmentir y demostrar las falsedades en temas tales como el ocultismo, la pseudociencia, las teorías de la conspiración, etc.

Además, llevo mucho tiempo esperando escribir este relato, con el cual pretendo ilustrar para que lleguéis a entender de manera clara, cómo la acumulación de circunstancias tales como el entorno, el contexto, la psicología humana… y una serie de malditas coincidencias, pueden hacer del tipo más valeroso un manojo de nervios… y al más incrédulo lo puede disponer a creerse cualquier mito y leyenda.

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Mi amigo Paco (Francisco) P., me contó esta historia de lo que le sucedió a él y a otros tres compañeros militares cuando fueron de excursión a Asturias en el otoño de 1991 (por estas fechas, más o menos).

Paco siempre ha sido un aficionado a la aventura en general y al senderismo en particular. Doy fe de ello… porque nunca se compró un coche (ni se ha sacado el carné de conducir). Va a todos lados andando a paso militar y, como ha estado destinado años en la base de Cerro Muriano (Córdoba) está más que hecho a las caminatas largas y penosas por sitios agrestes… El que haya estado en la puñetera base o en la sierra cordobesa sabe de qué les estoy hablando. En Córdoba tenemos un dicho: “esto da más vueltas / está más torcido que la carretera del Muriano”. O sea, que ya os podéis hacer una idea de lo duro que era (y es) Paco.

En una de éstas, que él y otros tres compañeros, andaluces como él, que conoció cuando estuvo en Infantería de Marina (sí, eran “marines”), decidieron hacer una excursión estando de permiso… y ver España, de paso. Uno de sus compañeros trazó un recorrido por diversos parajes naturales del noroeste peninsular, partiendo desde Ponferrada (León), y cruzando la Cordillera Cantábrica hacia Asturias (acampando y “albergueando” por el camino), dispuestos a ponerse hasta las trancas de sidra y ver el espléndido paisaje natural de la “España verde y húmeda” mientras iban de excursión “mochilera”. Además, así hacían cuerpo para las (infames) maniobras de los Monegros de Zaragoza, lugar que se caracteriza, no sé si lo sabéis, por ser más desértico y reseco que la cañería de una pirámide.

Total, que Paco y compañía cruzaron los senderos desde León, y se fueron adentrando más y más en Asturias al son de canciones militares como La Canción del Soldado, Margarita y la Salve Marinera.

¡Saaaalve!/

Estrella de los maaaaaares, de los maaaaares/

Iris de eterna ventuuuura…

Iban muy contentos y muy alegres. Conforme abandonaban el más sobrio paisaje castellano, fueron apareciendo los típicos bosques asturianos. Y eran muy bonitos, sí, pero…

…es que a los jodíos se les ocurrió ir en otoño.

Y, claro, los bosques, con la mitad de los árboles cayéndoseles las hojas, en silencio… y con niebla como les pilló el tiempo tenían el aspecto más lóbrego que los bosques del Silent Hill. Así que al rato se les acabó el cantar.

Después de mucho andar, empezaron a oír ruidos extraños procedentes de… pues de la niebla, claro. Algo así como un crujir o rechinar regular de madera.

Ya estaban empezando a acojonarse cuando, un poco más adelante del camino, se les apareció una estampa típica, típica de otras eras: una carreta de madera con dos ruedas inmensas cargada de heno, tirada por dos bueyes y conducida por un anciano que llevaba boina y fumaba en pipa.

Al ver a los cuatro jóvenes, el carretero detuvo su “vehículo” y le dijo:

-¡Eo! ¿Qué hacéis vos por estus lares?

Uno de los militares, que era gaditano, al oír el acento del carretero dijo con mucha guasa a los demás:

Pisha, saca el Quijote, que tengo que traducir.

Y otro respondió:

-Mejor sacamos el Mío Cid, porque este sitio es antiguo de cojones.

El hombre se bajó del carro para hablar con ellos, y todos pudieron ver que llevaba zuecos… de madera. De los de antes. De muy antes.

Los muchachos le preguntaron al hombre si conocía algún albergue o similar en las proximidades porque con aquella niebla poca excursión iban a hacer. El carretero les dijo que no había ná de esu por la zona, pero les indicó un pueblecito más adelante donde les podrían dar cobijo en algún lugar y que preguntaran por el alcalde. En esto que el carretero les preguntó, extrañado:

-¿No teñéis miedu de viajar por estus montes, rapaces?

-¿Qué pasa? ¿Que no viene nadie de excursión por aquí?

-No muchos.

-¿Por qué?

-Pues por miedu. ¿Venir al monte? No, que hace frío y hay lobos. La xente prefiere la costa: Xixón (Gijón), Avilés…

Los muchachos estaban ya “mosqueados”, pero por dárselas de valientes respondieron muy ufanos:

-Bah, no se preocupe, buen hombre. Somos militares, ¿sabe?

Y el carretero dijo muy crípticamente:

-No os va a servir de mucho por estus montes.

Los chicos se despidieron del hombre, y se encaminaron carretera arriba hacia el pueblo. Obvia decir que el resto del camino ya iban con el ánimo “tocado” después de este encuentro. Si a eso le añadimos que la niebla les acompañó por el trayecto, pues ya os podéis imaginar.

Tras unas horas de caminata, llegaron muy cansados y muy tarde al pueblo.

El pueblo… el pueblo era “pa” verlo. Imaginaos un puñado de casas antiguas de narices, de esas de piedra oscura con tejas viejísimas, los balcones y los ventanales de madera, con sus hórreos, la típica iglesia románica en la plaza, y todo ello en medio de un silencio sepulcral… y ominoso. No había ni un alma por las poquísimas calles del pueblo que apenas se veían por la niebla.

[Nota: No puedo deciros qué pueblo es, porque más adelante hablo de una serie de anécdotas con la Guardia Civil y no quiero problemas. Pero sí os puedo decir que el pueblo estaba en la zona de Cangas del Narcea.]

Paco me confesó que, años después de esta historia, cuando jugó al Resident Evil 4 en la PS2, el pueblo que sale en el juego le recordó tremendamente al que visitó. No sé si lo sabéis, pero el juego está ambientado, precisamente, en el norte de España, y los “ganados” (infectados) y la inmensa mayoría de los “malos” hablan castellano (con acento mexicano en vez de asturiano, ahí les falló la “ambientación” a los diseñadores del juego, je, je, je…).

Bueno, pues nuestros protagonistas se dirigieron a la plaza del pueblo a ver si daban con el ayuntamiento. Estaban muy extrañados de no ver a nadie por las calles pero supusieron que con el clima tan malo que tenían, estarían todos en sus casas.

Siguiendo el campanario, dieron con la iglesia del pueblo y en la misma plaza estaba el ayuntamiento… Coincidieron con el alcalde, que estaba cerrando las puertas del consistorio porque se iba ya. El alcalde, un hombre ya entrado en años, les dijo que no había albergues en el pueblo ni fondas, porque no solían tener muchos visitantes [nota: hoy día, la cosa está mucho más modernizada y el turismo es mucho más frecuente por la zona]. Pero, como en los últimos tiempos se acercaban cada vez más “mochileros” como ellos, pues tenía la costumbre de dejarles pernoctar bajo los arcos del ayuntamiento (era un edificio de esos antiguos, porticados). También les pidió que no armaran mucho jaleo, que era “día de fiesta”. Los soldados, ya más tranquilos, respondieron:

-¡Ah! ¡Por eso no hay nadie por las calles! No se preocupe, que no vamos a armar ruido, venimos “reventaos” y con ganas de “planchar la oreja”, y no vamos a estar mucho tiempo aquí. Mañana mismo nos subimos al monte a hacer senderismo.

-¿¿¿Vais a subir al monte??? ¿¿¿Por estas fechas???

-S-sí… ¿pasa algo?

. Que ya hay que tener valor.

Y el alcalde se fue, deseándoles buenas noches.

Los chicos, mientras desenrollaban sus sacos y se aprestaban a dormir, intercambiaron impresiones:

-¿Qué pasa? ¿Que aquí el deporte local es asustar a los forasteros o qué?

-Pues así no van a conseguir mucho turismo.

-¿Os habéis fijado que parece como si hubiéramos retrocedido en el tiempo desde que nos metimos en la niebla? Todo el mundo habla raro, viste como hace cien años, las casas son antiguas “del cagarse”… ¡Coño! Yo no había visto a nadie llevar zuecos más que en los documentales.

-Venga, “dejarse” ya de tonterías y vamos a dormir, que mañana toca andar que te cagas por el monte.

Y se durmieron al poco como leños.

De repente, a las doce de la noche empieza a sonar la campana de la iglesia a ritmo lento y con un repique lúgubre:

-¡¡¡DONG!!! ¡¡¡DONG!!! ¡¡¡DONG!!!

Los chavales pegaron un respingo en los sacos que un poco más y se chocan con el techo del ayuntamiento. Pero lo bueno no fue eso, sino que se abrieron las puertas de la iglesia y empezaron a salir un montón de figuras encapuchadas, vestidas de negro, con candiles en las manos, y recitando con una voz tétrica a más no poder:

-Ánimas benditas que en el purgatorio están que Dios las saque de pena y las lleve a descansar…

Imaginaos a los muchachos, acojonaítos perdíos, viendo aquel espectáculo, gritando de puro terror:

-¡¡¡Cooooooño!!! ¿¿¿Qué es esoooooo???

-¡¡¡La Santa Compaña!!! ¡Viene a por nosotros!

-¡¡¡Virgen del Carmen!!!

Al oír los gritos, las figuras encapuchadas se detuvieron y giraron, y se quitaron las… toquillas.

-¡Uy! Aurelia, mira, son rapaces. ¿Qué hacéis aquí?

No eran figuras encapuchadas. Se lo había parecido a nuestros protagonistas por la oscuridad, y la impresión al despertarse de tan malas maneras. Eran un montón de ancianas con toquillas y chales negros que estaban haciendo procesión. Entonces recordaron que el alcalde les había dicho que era “día de fiesta”: la gente se había ido a dormir pronto precisamente para hacer la procesión de las ánimas de noche.

Ya más tranquilos e intentando rebajar las palpitaciones cardíacas, los “rapaces” entablaron conversación con las ancianas, que estaban muy animadas y mostraban mucha curiosidad por los jóvenes.

-¡Ay, mare mía, qué despertar más malo!

-¿Habéis veníu de turismu?

-Sí, señora, y me estoy arrepintiendo. Oiga, una pregunta… ¿cómo es que sólo hay personas mayores en el pueblo y la mayoría mujeres?

-Cerráronse las minas, y los más xóvenes fuéronse a Oviedo, La Coruña, Avilés… Sólo quedamos los mayores. Pero vos… ¿adónde vais?

-Pues mañana mismo (y no veo la hora de irme) nos vamos al monte a hacer senderismo y acampada.

Y el parloteo y las risas de algunas de las ancianas se hicieron silencio.

-¿Al monte? ¿De noche?

-¡Pero bueno! ¿Qué pasa?

Y una de las mujeres les dijo, santigüándose:

-Tened cuidau con el lobisón.

-¿E… el “lobisón”?

El hombre llobo.

“Acojonados” era el adjetivo mínimo con el que se podía describir a los jóvenes militares. Pero vamos que, haciendo acopio de valor, pensaron lo típico (“cuentos de viejas”, “supersticiones de otros tiempos”, etc.), y no quisieron discutir con las señoras que estaban siendo muy amables y no paraban de recomendarles oraciones para protegerse y sitios y parajes que visitar.

Al rato, las ancianas se despidieron, reanudaron su procesión y los soldados… “intentaron dormir”.

Al día siguiente estaban hechos leña, claro, de no haber dormido bien. Pero ya no tenían más remedio que seguir el trayecto. Ese día no había niebla pero estaba nubladísimo y amenazaba con diluviar. Tras todo el día dando vueltas por el monte, empezó a llover pero que bien. Con rayos y truenos. Como no les daba tiempo a volver al pueblo (ni querían, tras las experiencias del otro día), decidieron montar rápido una tienda de cualquier manera y meterse dentro para hacer noche. Imaginaos a los cuatro en la tienda de campaña apiñados.

-¡Madre la que está cayendo!

-Valiente tiempo de mieeeeerda. La próxima excursión la hacemos a Canarias. Que no hay este clima ni “hombres llobo”.

-Déjate de “pegos” y de recordar gilipolleces de viejas. Apechuguemos un poco hasta que escampe. Echaos un rato a ver si descansamos.

Al rato, mientras llovía:

-¿Dónde coño hemos montado la puta tienda que aquí no hay quien duerma con tanta piedra?

-Pero si no había piedras. Me he asegurado. Tú mismo lo has visto, joder.

-Pues aquí hay algo que pincha.

-¡Coño! ¡Que es verdad, aquí hay como piedras o algo duro que pincha!

-Aquí no hay quien duerma, en cuanto pare de llover, nos vamos o montamos la tienda en otro sitio.

-Vale, vale…

Y, un poco después, escampó. Los chicos salieron de la tienda y era de noche. Las nubes se habían despejado algo para dejar ver una noche preciosa…

…de luna llena.

Ooooobviamente, los cuatro se quedaron con cara de gilipollas al ver la luna.

-No, si tenemos una suerte queee…

-Venga, a desmontar la tienda, que ya está bien de tonterías.

Y, al desmontar la tienda, realizaron un macabro hallazgo. La lluvia había ido deslavando la tierra que habían removido al asentar la tienda, dejando ver a la luz de la luna unos blanquecinos…

…huesos.

Esas eran las “piedras” que les pinchaban y que no les dejaban dormir.

Pero ahí no acabó la cosa. Uno de los muchachos dijo:

-Esos son huesos humanos.

Todos se giraron para encararse con el “acojonador”:

-Mira, déjate de gilipolleces que no estoy para bromas, ¿vale?

-¿Cómo coño van a ser huesos humanos? ¿Tú, qué sabes? ¿Qué quieres, asustarnos?

-¡Que son huesos humanos, cohones, que lo sabré yo que mi padre es oficial médico y tenía un esqueleto en la enfermería! Eso de ahí es un fémur de persona, y ésas son costillas.

-Bueno, ¿y qué coño hacen aquí, en el monte, estos huesos? ¿Qué ha sido, un asesinato o qué?

Y en ese momento tuvieron la tan mala, mala suerte… que aulló un lobo en la lejanía.

Los cuatro gritaron al unísono:

-¡¡¡El lobisón!!!

Y echaron a correr monte abajo dando tumbos como locos. “Talmente” creían que el temible hombre lobo de las leyendas asturianas les perseguía para devorarlos.

Llegaron justo para el amanecer (y sin resuello) a un pueblo donde había un cuartel de la Guardia Civil. [Nota: Paco no me supo decir si era el mismo pueblo del día anterior, pero deduzco que no. Por si acaso, asumo que era el mismo pueblo.] Allí se encontraron con un sargento de guardia. El hombre era un clásico guardia civil, con tricornio (desconozco si todavía era obligatorio), mostacho poblado y más serio que una corbata de luto.

Paco y sus amigos entraron en tromba, gritando, resoplando y haciendo aspavientos, claro.

-Mire… usted… que… queremos… poner una… denuncia… un asesinato… o algo… en el monte… el “llobo”… ¡véngase con nosotros que le decimos el sitio!

-¿Se quieren calmar, coño? ¿Qué ha pasado?

-Mi sargento… un “llobo” o algo… o alguien… ha matado a alguien… en el monte…

-¿”Mi sargento”? Ustedes, ¿qué son, militares?

-Infantería…de Marina… pero eso no importa…

Y el guardia pegó un vozarrón tan autoritario que despertó al militar que todos llevaban dentro:

-¡¡¡Fiiiiiiiiirmes!!! ¡¡¡Ein!!!

Turrrrrrumm… Y los cuatro se cuadraron.

-Eso está mejor. A ver, ¿qué ha pasado?

Y les contaron sus peripecias en el monte. El guardia ni se inmutó y siguió igual de serio. Los cuatro asumían que no les creía.

-Mire, mi sargento, ya sé que es difícil de creer, pero le juro que decimos la verdad. Véngase con nosotros que le enseñamos el sitio de la matanza.

-No, si les creo, estoy segurísimo de que no mienten. Y seguro que les ha pasado lo que me están contando.

-¡Anda! Entonces, ¿existe el hombre lobo de verdad?

-¡No, hombre! ¿Qué coño va a existir el hombre lobo? Esos son cuentos de viejas. Lo que digo es que estoy seguro de que se han encontrado con los huesos. Pero eso no es para poner una denuncia.

-¿Ein? ¿Y eso?

-Porque estos montes están plagados de esos huesos. Son los restos de los que nos llevábam… de los que se llevaban al monte para fusilarlos durante la revolución minera del 34 y durante la Guerra Civil. Como apenas los enterraban con las prisas, las alimañas y los carroñeros del monte han esparcido los huesos por todas partes. Seguramente al poner la tienda, removísteis la tierra y las lluvias lavaron lo demás. Que os asustáis por , coño. Yo voy al monte casi todos los días y aquí estoy más fresco que todas las cosas.

Los soldados, que habían quedado un poco en ridículo, ya más calmados y con la risa temblona, intentaron dar alguna excusa al guardia civil que parecía, como poco, el nieto de Franco:

-Hombre, mi sargento, pero usted tiene su arma reglamentaria para ir por ahí. Nosotros nos hemos dejado los “chopos” [nota: los fusiles, generalmente se aplica el término a los CETME] en la base.

-Venga, hombre. Más sangre fría, soldados del glorioso Ejército español… A ver si os creéis que con estos artefactos yo puedo enfrentarme a un lobo de los que hay por aquí.

Y les enseñó una estantería con algunas armas de la comandancia. Estuvieron un rato hablando de cosas variadas, como las diferentes capacidades de las armas de fuego, cuando uno de los jóvenes se fijó en algo que había en una vitrina:

-Mi sargento, esas cinco balas, ¿por qué las tiene en una caja forrada?

-¿Eso? Es un recuerdo de la academia. Son unas balas bañadas en plata que me compré cuando…

…¿adónde vais?

Aquello era MÁS de lo que podían soportar los nervios de los cuatro tras varios días de leyendas en vivo y en directo.

Se despidieron rápido diciendo que tenían prisa… y los cuatro valientes y aguerridos soldados del “glorioso Ejército español” salieron pitando y no pararon hasta llegar a Oviedo, jurando no volver nunca más a…

…la “Transilvania española”.

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Antes de despedirme, una serie de reflexiones:

Nota 1: tomaos la historia con un granito de sal en tanto en cuanto yo no he sido el protagonista de la misma. De hecho no he estado ni siquiera en Asturias. Pero como ha sido uno de sus protagonistas quien me la ha contado él mismo, y los datos suministrados (geográficos, etnográficos, lingüísticos, etc.) los he ido corroborando uno a uno y coinciden con la realidad y la historia es coherente, entiendo que es cierta. Máxime cuando sus protagonistas (y alguna que otra institución) no salen muy bien parados.

Nota 2: fijaos que he titulado a esta historia “un relato de auténtico terror”, y no “un relato de terror auténtico”, ni un “auténtico relato de terror”. Porque de eso es de lo que intento hablar: del terror sufrido por una serie de personas a causa de los mitos y leyendas, no de esos mitos y leyendas de por sí, que es lo de menos. Con los años, Paco y sus amigos acabaron reconociendo que lo que les asustó en aquel momento, no les habría asustado ahora. De hecho, es que ahora se ríen recordando las anécdotas. Porque, no sé si lo habéis notado, el terror que se les infundió a estos hombres fue fruto de una acumulación de coincidencias en un entorno y ambiente propicios. No se manifestó como real ningún mito ni ninguna leyenda por ninguna parte. La historia que “padecieron” Paco y sus amigos, de haber sucedido en otro tiempo (como en la Edad Media), se habría transformado en mismísima materia de leyendas de por sí. Quizás nació de una forma parecida el mito del hombre lobo asturiano.

Nota 3: lo que hace la cultura audiovisual, ¿eh? El hombre lobo asturiano ni se transforma con la luna llena ni es vulnerable a la plata. Eso fue lo que asumieron Paco y sus amigos de tanto haberlo visto en el cine y la televisión… pero el hombre lobo asturiano de las leyendas se transforma por periodos completos muy específicos (normalmente siete años o cada siete noches), y su condición es fruto de haber roto un tabú cristiano, de ser el hijo de una relación extramatrimonial (o ser el séptimo hijo sin bautizar de un matrimonio) o de una maldición paterna (o materna), etc. No transmite su licantropía mediante el mordisco, y se le combate mediante oraciones y amuletos. De hecho, hay varias leyendas en las que al hombre lobo se le mata con balas de plomo tradicionales, revirtiendo a su estado original.

Y… no hay ningún hombre lobo en los montes de Asturias.

Como ya hemos podido comprobar en el relato, el peor monstruo de esa y muchas otras regiones… es el ser humano.

Hasta la próxima.

14 comentarios

  1. Comentario por ibethk — 29 octubre 2010 @ 23:09

  2. aich chemaz, he tratado de comentar ocho veces y nada.

    me encanta la forma en que escribes. es Genial!!!

    y me encanta que expliques tan didacticamente este asunto.

    saludos a natsu!!!

    Comentario por kozure — 1 noviembre 2010 @ 21:55

  3. alguien aqui puede decirme, como se le refuta a este video?

    estoy luchando contra un creyente en zeitgeist que me trajo esto a colacion y no se como, pero SE que este video esta manipulado de alguna manera.

    Chemaz, help me!!!

    Comentario por kozure — 1 noviembre 2010 @ 22:53

    • Encantado de ayudarte.

      Ya he hablado largo y tendido sobre lo que dice el payaso demagogo de Ron Paul.

      El libertariano (o libertario) Ron Paul dice en ese vídeo PUNTO POR PUNTO las ideas de la escuela austríaca.

      ¿Que cómo se refuta eso?

      Sencillísimo.

      https://chemazdamundi.wordpress.com/2010/09/07/falacias-economicas-iii-la-importancia-del-lenguaje-matematico-en-la-formulacion-cientifica-economica-la-paradoja-de-auiles-y-la-tortuga-y-la-escuela-de-austria-contrastada-pseudociencia-en-econ/

      En la segunda mitad de ese artículo es donde lo explico.

      Pero, en resumen:

      1) Ron Paul dice:

      A menos que lleguemos al fondo y definamos lo que es la inflación sin mirar solamente los precios.

      IMPOSIBLE.

      NO SE PUEDE.

      La inflación ES el aumento de precios.

      PUNTO.

      Por pura definición.

      La inflación es SIEMPRE un fenómeno monetario.

      Cualquier estudiante de Economía sabe eso.

      Lo que dicen Ron Paul es la idea de Von Mises, de la escuela de Austria, el cual se quejaba de que hablar de la inflación era siempre ir a hablar de los precios. Pues claro. COMO QUE ES ESO.

      2) Es ROTUNDAMENTE FALSO que las burbujas se produzcan por el aumento de dinero o porque los tipos de interés estén bajos.

      Las burbujas son fenómenos psicológicos. Cuando la gente CREE que está haciendo un buen negocio (que nunca van a bajar los precios de aquello con lo que especula).

      Y se dan en momentos de escasez y de abundancia de dinero.

      Y se han dado antes, durante y después del control estatal.

      Y se han dado antes, durante y después de la aparición de los bancos centrales.

      Se llevan dando desde hace siglos, porque…

      3) No hay correlación entre bajos tipos de interés y aparición de burbujas. Las burbujas se dan con tipos de interés altos y bajos. De hecho, se han dado en épocas donde no había ni tipos de interés.

      4) No hay correlación porque la aparición de burbujas se debe principalmente al ansia especulativa per se. A la naturaleza humana, que percibe una oprtunidad de enriquecerse fácil y rápidamente.

      5) El mentiroso de Ron Paul dice (y esa frase sale en Zeitgeist):

      ¿Cómo esperamos solucionar el problema de la inflación […] con más inflación?

      Porque PRECISAMENTE ÉSA es la solución.

      Si tenemos MILLONES DE PERSONAS QUE BUSCAN DESESPERADAMENTE DINERO en esta economía, hay que facilitar el dárselo. Hay que aumentar el suministro de dinero.

      Así de claro.

      La “solución” de Ron Paul, de los austríacos y de los neoliberales es… “no les déis dinero. Que los bancos centrales cierren las cámaras y no concedan préstamos. Que se joda el que tenga deudas y quede a su suerte. Los demás, debemos ahorrar y esperar a que escampe el temporal.”

      ESO ES EL DESASTRE Y FUE LO QUE PASÓ EN EL CRASH DEL 29.

      Los bancos (privados y centrales) cerraron las puertas de sus cámaras y MILLONES DE PERSONAS MURIERON DE HAMBRE y pasaron necesidad sin cuento durante la Gran Depresión.

      Que suba la inflación unos puntos es un sacrificio temporal comparado con el hecho de dejar pasar hambre a millones de personas y destruir toda nuestra economía. Normalmente, a nadie le gusta la inflación porque es una subida de precios y se suele combatir a toda costa, pero cuando la alternativa a NO sufrirla es PEOR que sufrirla, tenemos que apechugar con ella. La subida de precios podemos controlarla con políticas gubernamentales y así aminorar su impacto en la sociedad.

      El esquema, para que lo entiendas es:

      Hay una crisis general en la economía. Millones de personas necesitan dinero durante esta crisis (para pagar sus casas, sus necesidades, su comida, etc.). Pero “no llegan” para sus gastos.

      ¿Cuál es la mejor solución?

      a) Ron Paul y neoliberales: Que se jodan. Si les doy dinero, subirá la inflación (los precios). Así que es mejor no prestarles aunque la economía sufra una recesión. Ahorrar a saco matraco como los avaros.

      b) Bernanke y economistas sociales: Facilitar los préstamos. Con el dinero podrán solventar sus necesidades y la economía no caerá. Al no perder sus trabajos ni sus viviendas, la economía continuará. ¿Subirán los precios? Sí.

      ¿Que sube la inflación? Pues qué le vamos a hacer. Mejor eso que cargarnos la economía (la de TODOS, ricos y pobres) y matar de hambre a millones de personas, especialmente los más desfavorecidos.

      Que suba la inflación unos puntos es muuuuuucho menos drama que una depresión galopante. Y, además, la podemos controlar mediante decretos y leyes de incentivos desde el gobierno.

      Una depresión, no.

      Ron Paul está haciendo demagogia. Está defendiendo la visión DE LOS RICOS.

      “Mi dinero es mío y hago con él lo que me da la gana. Que se jodan los pobres. Prefiero que se mueran de hambre antes de que me suban A MÍ un poco los precios, etc.”

      Por algo es un ultraliberal.

      Como bien le dice Bernanke…

      1) Su obligación y la de su cargo es la de “mantener los empleos de la gente”, como le dicta el Congreso (que es su jefe) y como él mismo admite. Él no tiene que salvar sólo a unos pocos ricos. Tiene que salvar A UN PAÍS.

      2) Es más fácil controlar la inflación (“la tenemos en cuenta”, dice Bernanke) que una depresión.

      3) ¿Que se debilita el dólar con eso? Más debilitado va a quedar con una depresión general. Pero que mucho más, vaya.

      Resumiendo:

      Que no es que no vaya a haber esos problemas que dice Ron Paul (aumento de la inflación, el valor de los ahorros merma, el dólar se debilita) con la política de Bernanke. Pero es que hay que tener en cuenta que Bernanke está salvando a TODOS a LARGO plazo (pobres Y ricos), no aliviando a CORTO sólo las necesidades de los ricos, como pretende Ron Paul.

      Bernanke está haciendo lo que tiene que hacer un doctor al que le traen un paciente con viruela: tiene que pincharle una inyección con una vacuna que le va a causar efectos temporales como mareos y vómitos. “¡Qué barbaridad!”, dirían algunos que no quisieran padecer eso.

      Comparado con dejarlo morir, ES MUY POCO PRECIO A PAGAR, la verdad sea dicha.

      La solución de Ron Paul (que se jodan venga lo que venga mientras él y los suyos no tengan que sufrir incomodidades)… es el DESASTRE.

      ¿Tú por qué te crees que es un ultraliberal individualista y defensor de los valores de la persona por encima de los de la sociedad y que “los mercados se autorregulen solos”?

      Joder, es obvio.

      Un abrazo, Kozure.

      Comentario por chemazdamundi — 1 noviembre 2010 @ 23:57

      • Sigo haciendo camino por este mundo. Y me choco con este poste mal colocado.

        Desasosiega la estupidez que me llego a encontrar en estos lares. Es mayor de la que me había imaginado yo, ingenuo optimista. Y en el extranjero la bobería no parece descender exponencialmente, aunque pueda estar mejor controlada. Me hallo con demasiados populistas injertos aquí que te pegan frases “guays” como si nada (práctica que yo hacía cuando tenía diecisiete años):

        “Los obreros son los únicos productores de la riqueza. Somos nosotros, los obreros, los que hacemos marchar las máquinas de las industrias, los que extraemos el carbón y los minerales de las minas, los que construimos las ciudades… ¿Por qué no vamos a construir y aun en mejores condiciones para remplazar lo destruido?… Sabemos que no vamos a heredar nada más que ruinas porque la burguesía tratará de arruinar el mundo en la última fase de su historia. Pero a nosotros no nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. (Buenaventura Durruti)”

        Pega como si nada la cita de un ignorante en macroeconomía que desconocía, al parecer el sector terciario y estaba influido por una época en donde el sector secundario pegaba fuerte. A medida que he ido adquiriendo más sentido crítico, he tenido que descubrirme que hacía el tonto pegando frases que suenan atractivas. Pero ha sido saludable: ahora cojo un Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano y lo leo con bastante escepticismo, consiguiendo suspender mi juicio (aunque he de decir que muchas de las cosas que dice sobre Cuba son ciertas). También puedo hacer lo mismito con un libro que tiene un evidente sesgo izquierdista y se la pasa hablando mal de los EEUU.

        Pero éste no es el peor estúpido de los que hay. Hay quien propone hablar gratuitamente de revolución, al parecer, haciendo caso a sus hormonas. No, hay muchísimas formas de evolucionar políticamente y económicamente sin revolución. De hecho, suelen ser menos dolorosas. Y me gustan más, pero es lo que hay: desde la barrera mola ver los efectos de luz del Apocalipsis. Todo eso para decir que hay que dejar caer a los bancos. Sin quererlo, desean reproducir lo que ocurrió en el 1929. Oh, sí. Qué bonito es tener un 25% de paro. En serio, fue un momento muchísimo más jodido que el actual. Lo que pasa es que es bonito oír el “¡cras!” de un banco en caída libre. Hasta que oyes tu propio ¡cras!, observas el charco de sangre que te rodea y te sientes muy débil, hasta el punto de caer en coma o morir. Y si dices que no estás de acuerdo, aunque seas el mejor librepensador de la provincia, te dicen que eres un aborregado. ¿No es irónica esa respuesta tremendamente fácil, que te ayuda a eximirte de notables parrafadas en donde habrás de explicar tus ideas y hacer algo de autocrítica? Argh, ¡gente maniquea por todos lados! ¡Quitádmela de encima!

        A veces, con pocos compañeros en esta penumbra, me dan ganas de abrazar a la gente que sí sabe. ¡Venga, un abrazo, Chema!

        Comentario por McManus — 3 noviembre 2010 @ 11:16

  4. Saludos, Chema y Natsu. Desde hace poco más de un mes hablo mucho con Ibeth. Y vengo a contar ese extracto de charlita. Qué simpatía.

    [22:56] iBeth: Tú y yo somos Chema y Natsu de los 90
    [22:57] McManus: Quizás xDDD
    [22:57] iBeth: somos chema y natsu oxigenados
    [22:57] McManus: Rejuvencidos.
    [22:57] McManus: Somos sus sustitutos generacionales.
    [22:57] iBeth: y defectuosos
    [22:57] iBeth: xd

    Cierto, más de una vez he pensado que igual soy un sustituto de Chema (he aprendido muchas cosas de ti, por cierto).

    Saludetes.

    Comentario por McManus — 2 noviembre 2010 @ 00:00

    • Nuestro tiempo está pasando ya.

      El futuro está en manos de la siguiente generación: vosotros.

      No sois “nuestros sustitutos”: sois el futuro.

      Simple y llanamente.

      Y, sinceramente lo digo, creo que puede ser un futuro brillante.

      Yo, a vuestra edad, no estaba tan preparado formalmente ni tenía esa claridad de entendimiento.

      ¿Me entristece por comparación?

      Sí.

      Pero más aún me enorgullece… y me llena de esperanza.

      Un saludo.

      Comentario por chemazdamundi — 2 noviembre 2010 @ 00:06

      • Lo malo es que nací con un defecto fatal que me puede joder la carrera: ser sordo. Pero veré cómo superar eso. Total, vivo y no vale la pena suicidarse. ¡He de solucionar eso!

        Comentario por McManus — 2 noviembre 2010 @ 00:10

      • Yo quiero ser como ustedes :’D
        La única diferencia es que yo no quiero darle cariño a Mac xD

        Vamos, hay que animarse, todavía quedan 50 largos años :D

        Comentario por ibethk — 2 noviembre 2010 @ 00:11

        • ¿¿¿Cincuenta años???

          ¡Ni hablar!

          Yo pienso vivir sesenta años más.

          Sería un insulto a la genética de mis abuelos. Mis abuelas vivieron las dos más allá de los noventa.

          Y mis los hombres de mi familia no vivieron más porque tuvieron problemas con el plomo. A mi bisabuelo lo fusilaron con balas de plomo, el otro bisabuelo murió de intoxicación de plomo por beber agua de tuberías de plomo y mi abuelo paterno murió intoxicado también por los tipos de la imprenta con los que trabajaba donde editaba el periódico y los libros.

          A veces bromeo diciendo que los hombres de mi familia tenemos una debilidad al plomo como el hombre lobo de las leyendas modernas a la plata.

          Y quiere un poco más a Mac, que se lo merece.

          Comentario por chemazdamundi — 2 noviembre 2010 @ 00:20

          • Perdón, lo dije sin pensar =(
            Bueno, al menos Mac me quiere (ok, es broma)

            Comentario por ibethk — 2 noviembre 2010 @ 00:29

  5. chemaz, gracias por la respuesta ñ_ñ

    (a proposito, dado que tengo mas o menos la edad de natsu y chemaz… yo tambien estoy con el tiempo pasado?)

    Mira lo que opina un amigo personal mio de ti (ni sabia esto):

    Andrés Azathoth
    Aryeh, esta haciendo exactamente lo mismo que le critico al blog del matrimonio anti-zeitgeist: un mar de referencias pero nada concreto. Lo unico concreto alli son muchisimos adjetivos peyorativos y muchas pompas y vanaglorias por parte de … los autores del blog (especialmente del tipo).

    Las referencias siempre son un apoyo para un argumento o una critica, pero las referencias no pueden ser el argumento o la critica principal, como pasa con el matrimonio anti-zeitgeist.

    Todo el tiempo que mantuve leyendo el blog de Natsu fue perdida total, link, tras link tras link, al final no dicen otra cosa mas que “Hijoputas, cabrones, jilipollas, decerebrados, tarados, fachas, conspiranoicos” y ademas “Zeitgeist es de hitler, de ron paul, de pseudointelectuales, de misticos y supersticiosos, encambio Yo Chemazamundi si soy una verdadera autoridad porque conozco a Marx y hago ayudo a los viejitos y voto todos los años por el PSOE.

    Yo no soy defensor de zeitgeist (voy a estar yo para sacar el pecho por otros!) Pero ese blog no es otra cosa que la aplicacion del viejo truco: CONFUNDE Y REINARAS.

    Mi pelea por este tipo Chemazamundi ni siquiera fue por Zeitgeist, sino porque el tipo era abiertamente anti-anarquista y era fanatico de la “responsabilidad demoratica del ciudadano elector” cosa que yo desprecio hasta la medula.

    Lo unico que coincidia con ellos era en el desprecio por los fanaticos de zeitgeist que creyeron encontrar la revelacion definitiva y la solucion a todos los males de la puta humanidad con el P. Venus, haciendo casi que una religión Zeitgeistsiana… pero otros se volvieron adeptos de Chemazamundi como si el tipo fuera el verdadero dios, cuando gran parte de lo que dice son bobadas…

    Comentario por kozure — 3 noviembre 2010 @ 01:18

  6. Como no sé en que lugar poner esto lo publico acá que es tu último post. Hoy de mañana me levanto y me desayuno esta “noticia” Rand Paul, hijo de Ron Paul y miembro del ultraconservador Tea Party, fue elegido senador de los Estados Unidos. ¿Me parece a mi o EE.UU está viviendo un “revival” de los sectores ultraconservadores?

    Comentario por Andrés — 3 noviembre 2010 @ 14:01

  7. Excelente historia que te escribiste, Chemazdamundi, casi hace pensar que es una lástima que en la actualidad no existan estos mitos por qué nos darías buenos escritos del tema.

    Si no la haces como economista … quizás ganemos un literato.

    Te leo siempre que puedo.

    Comentario por Darío — 13 noviembre 2010 @ 01:01


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